Cuando llega la decepción

diciembre 21st, 2016

La decepción es un sentimiento traicionero. Llega de golpe como un trueno o lentamente como un susurro, pero siempre provoca una sensación de amargura para quien la padece. Es como despertar de un sueño, en el que te crees que estás en un oasis y, de repente, te ves en un abrasador desierto. Todo era una ilusión convertida ahora en desilusión.

Nadie está preparado para la decepción. Podemos ser escépticos o fríos como un témpano de hielo, pero cuando anida el desengaño deja a su paso regueros de resentimiento y dolor. Cuando llega la decepción… el que la recibe sufre y el que la transmite se queda como el rey desnudo. Tras el disfraz, aunque sea producto del autoengaño, ya no quedamás que la realidad.

Si miramos a nuestro alrededor, y nos centramos en el conjunto de la sociedad y no en la particularidad (difícil de desgajar), estamos en tiempos de desengaños que crujen las costuras del tejido que cubre el colchón donde reposamos nuestra confianza.

En la tribuna política, allí donde queramos o no se gesta una buena parte de nuestra existencia presente o futura (por muy libres que nos creamos… ¿quién decide qué pensión voy a cobrar?), hay descontento en doble sentido. En horizontal y vertical.

Decepción entre los partidos elegidos, fiasco en los intestinos de las propias formaciones – aunque donde se gobierna se disimula mejor -, frustración en los que aspiran a diferenciarse, desencanto entre los de abajo que miran a las alturas y el chasco de las élites que creen que el pueblo se ha equivocado.

¿Tiene cura la decepción? René Descartes decía que «es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez».

Cuando llega la decepción… para el que la genera solo hay dos opciones: optar por la verdad o seguir mirándose al espejo de la mentira. Creo que no hay más.

 

La vida en colores

diciembre 7th, 2016

A las personas como yo que solamente distinguimos los colores básicos, a veces la vida se nos complica cuando te dicen si una pared quedaría bien pintado en blanco roto o en oliva pálido. Es un trance que hay que pasar de la mejor manera posible. Un militar intentó quitarme los complejos (no superados). Alegué para librarme de la mili que no interpretaba bien la gama del arco iris y me soltó algo así como: si nosotros vamos de blanco y el enemigo de rojo ya sabes a quién disparar. Afortunadamente, no he tenido que pegar un tiro en lo que llevo de vida.

Volvamos a los colores. Si uno repasa su hemeroteca vital puede ver si ha sido azul, verde, rojo o violeta. Pero ahora está de moda el morado. Antes del 15-M, era una señal de que te habías pegado un golpe y te salía un moratón.

Actualmente, esta tonalidad identifica al partido que, todavía, lidera Pablo Iglesias, un hombre con muchas aristas (como todos los políticos) que además quiere quitarle el sitio a los colorados de la rosa. Pero de la libertad pregonada al establishment del poder hay una frontera muy sutil.

Hoy Podemos tiene dos moratones: Xelo Huertas y Montserrat Seijas. Rebeldes con o sin causa que se aferran a la silla y a la presunción de inocencia. Es lícito, pero ha sido pillar cargo para que la cosa cambie. No es lo mismo ver los toros desde la barrera que torear. A todos les pasa, sean de donde sean y de donde prodezcan ideológicamente.

Al final volvemos al principio, ya no sé a qué color mirar, porque no los distingo. Para mí todos son iguales. No hay aguamarina, albaricoque, amaranto, ámbar, añil, argén, fucsia, gamboge, granate…. Uno se colorea cada día de lo que cree, es o duda. El problema es que todo acabe en un fundido en negro y que se dispare al que no se pinte como nosotros.

¿Somos libres?

noviembre 30th, 2016

Es curioso. Vivimos en un Estado, Comunidad Autónoma e Isla del denominado mundo libre. Y así es si se mira cómo está el mundo exterior. Sin dudar de las bondades de esta monarquía parlamentaria en la que vivimos, con todos los defectos y matices que cada uno le quiera poner a la democracia  (de momento es el menos malo de los sistemas políticos), también es cierto que la libertad individual en España se ha ido acotando, ahogada  en un exceso de leyes, normas, preceptos y demás indicaciones /contradicciones en el contexto diario en el que nos movemos.

Cada decisión o acción de nuestra jornada cotidiana está, aunque no seamos conscientes de ello, condicionada por el marco del enorme andamio legislativo de las diferentes administraciones (creo que excesivo), de las convenciones sociales, consejos médicos, obligaciones laborales, de lo que diga la comunidad de vecinos, de no saltarse el manual de tráfico o peatón, los consejos de vida saludable o para ser feliz, de cómo nacer o morir… de tantas y tantas cosas, desde que te levantas hasta que te acuestas.

Suena el despertador, abres los ojos y la maquinaria se pone a funcionar. Poco a poco el traje a medida te viste el día, que según cómo se lo tome uno podría ser el de la marmota. ¿Y los días libres, festivos o fines de semana? También, además de hacerse el perezoso, hay pequeñas o grandes cosas que hacer, eso sí con más cariño y amor que las tareas de la semana.

Que nadie me malinterprete. No soy partidario de la anarquía ni de permitir de que cada uno haga lo que quiera. El orden contra el caos. Pero podemos llegar al extremo del absurdo como ocurre en  Michigan , donde los espectadores de un equipo local de hockey sobre hielo tienen prohibido lanzar pulpos a la pista.

¿Y cuando dormimos somos libres?  Difícilmente, porque la mente también nos da órdenes.

Ante la duda, el coche

noviembre 23rd, 2016

Resido en Sant Lluís y hasta mi lugar de trabajo en el Polígono Industrial de Maó tengo que realizar  entre dos y cuatro trayectos, según los días y las circunstancias, cada uno de ellos de aproximadamente  6 kilómetros. En total, y contando los posibles desplazamientos por otros temas particulares y extras, hasta casi 30 kilómetros  (si no más) por jornada. ¿Y a qué viene este rollo? Pues porque así como está el transporte público tendría que tener mucha suerte para poder cuadrar mis rutas.

Pongamos por ejemplo que tengo que ir al diario «Menorca»: en invierno hay menos frecuencias entre Sant Lluís y Maó, mientras que en verano los autobuses van saturados y corres el riesgo de quedarte en tierra. Además, si consigo plaza  cuando llego a la terminal he de pillar el vehículo que realiza la ruta urbana. Cuánto tiempo puedo tardar en llegar a mi destino y cuánto me costará (solo el billete de ida, 1,65 euros más otra cantidad, similar para ir a POIMA). Vale me puedo sacar un abono, pero a los billetes he de añadir la incomodidad de no saber exactamente cuándo estaré en mi mesa de trabajo. No quiero ponerme como víctima, pero en mi caso ser un buen ciudadano, es como mínimo incómodo. Conclusión, recurro al coche, bicicleta o moto.  De esta manera sé que llegó en tiempo y forma (y creo que hasta ahorro).

Los problemas que estoy contando en primera persona coinciden algo con el dictamen del plan  sobre el servicio regular por carretera elaborado por el Consell. Más carencias que eficiencia, hacen que los ciudadanos opten por tener entre uno y dos automóviles por familia. Ergo, las carreteras se saturan y  cuando llegan los turistas se desbordan.

El plazo que establece la administración, de diez años, para la mejora me parece demasiado largo. Eso sí, a lo mejor está todo solucionado antes que la estación de autobuses de Ciutadella.

¿A quién hay que tirar de las orejas?

noviembre 20th, 2016

Ahora que el final del año está a la vuelta de la esquina -el anuncio de la Lotería de la Navidad ya se ha colado en nuestras casas- están  proliferando los balances de lo que ha sido 2016 para nuestra Isla. De momento, en un análisis de urgencia, se podría decir que tenemos mucho más, pero también proliferan los menos. Dos extremos que rompen un equilibrio socioeconómico que ya viene lastrado de anteriores ejercicios.

Ha aumentado el número de turistas hasta llegar a cifras récord (un sector, el terciario, que se ha visto beneficiado por la inseguridad que presentan otros destinos competidores). Ello ha conllevado una masificación muy concentrada en los meses de verano. También ha provocado que el Aeropuerto rompiera la frontera de los tres millones de pasajeros y que el número de cruceristas sumara 8.000 más en el puerto de Maó. Por su parte, las emisiones de CO2 rompen el objetivo de Kyoto (el incremento de producción estará, supongo, relacionado con la llamada temporada alta) y para no ser pesado me paro con la mayor dependencia que tenemos de los touroperadores.

Vayamos a lo menos. No es una novedad, pero la estacionalidad turística acorta el calendario. La oferta complementaria reconoce que viene más gente, pero, en general,  no aumenta su facturación.

Y también perdemos residentes (2.123 extranjeros y unos 700 peninsulares), los jóvenes más cualificados no encuentran acomodo en nuestro mercado laboral, y terminamos siendo la isla más envejecida de Balears (un más, pero preocupante).
Así están las cosas, en un desequilibrio que afecta a un modelo que busca un desarrollo que no se acaba de definir y no encuentra la ansiada sostenibilidad que sustenta la Reserva de la Biosfera.

Ahora el Consell espera un tirón de orejas en el examen que se ha de pasar ante la Unesco. ¿Pero qué oreja, o orejas,  hay que pellizcar?

Ser o no ser

noviembre 4th, 2016

El movimiento social que dio origen a Podemos ha desembocado en un partido que, tal vez sin querer lo o reconocerlo, se ha instalado en el sistema político tradicional, aunque solo sea para incordiar. No cabe duda de que les gusta el poder, como a todas las demás formaciones, y también se ponen pinzas en la nariz para acunar decisiones contrarias a sus principios.

En Balears, los podemistas están entre el ser y no ser. Son oposición, no entraron en el gobierno del Pacte, pero quieren marcar la hoja de ruta del gabinete de Francina Armengol. Dicho claramente, se manda pero sin mancharse las manos. Es una posición cómoda, no desgasta pero se presiona para que se haga lo que me gusta y si sale mal es culpa vuestra, porque nosotros estamos en la bancada que os controla.

Tras la crisis nacional de la que ha salido, de momento, victorioso Mariano Rajoy, los podemistas han hecho un amago/órdago a las fuerzas de izquierdas que tienen el timón del rumbo de las Islas. El mensaje era claro para el PSIB, si hay abstención en la investidura del gallego os perdonamos y si se vota en contra hay castigo.

Al final, el voto rebelde de los socialistas baleares ha complacido a los morados. No hay ruptura en el apoyo al Govern, pero tampoco se integran. Será por si acaso algo va mal o por estrategia electoral. De momento, les va bien.

Alberto Jarabo ha anunciado que en enero se renegociarán y ampliarán los Acords pel Canvi. O lo que es lo mismo, que socialistas y Més deberán acomodar sus posiciones a lo que digan los herederos del 15-M. Toda esta situación puede tener mil lecturas, pero personalmente me parece un secuestro, dada la debilidad del Ejecutivo balear.

Dicho todo lo anterior, creo que Podemos tendría que ser honesto y decidir si quiere ser o no ser gobierno.

Menos decir y más hacer

octubre 19th, 2016

Estoy de acuerdo, con matices, con la mayoría de críticas que se vierten sobre los comentarios que se publican en los diarios digitales. Pero es lo que hay y lo digo por experiencia. Antiguamente se redactaba a mano una carta al lector, con una caligrafía envidiable, y hoy se utiliza la red para dar una opinión, normalmente bajo un seudónimo y con faltas de ortografía. Queramos o no, los tiempos cambian y la manera de expresarse también. Pero antes de lanzar un dardo contra los demás, tendríamos que preguntarnos cuántas palabras utilizamos  cotidianamente, y de forma correcta, de los benditos diccionarios del castellano o catalán.

Volviendo a Internet. No todo es basura y, como en la sociedad del siglo XXI, también hay vida inteligente. El título que encabeza este artículo, «menos decir y más hacer», es de un agudo lector del menorca.info. Y lo escribía sobre el tema interminable de los aparcamientos subterráneos de Ciutadella. ¿Cuántos años se habla de este tema?

Las ubicaciones que propone el avance del Plan General de Ordenación Urbana son lógicas (las plazas de la Pau y el Príncep o la zona de Verge del Toro). La única novedad son las aportaciones de «adornarlos» con jardines y áreas comerciales.

Todas las propuestas, incluida  la plaça de Es Born que tanto ha dado que hablar, son válidas. Lo que es inusitado es que durante dos décadas no se haya avanzado un milímetro en concretar o hacer una realidad una demanda que es más que necesaria en el principal municipio turístico de la Isla.

Nadie que ha gobernado en Dalt la Sala sabido o querido solucionar un tema que afecta a residentes y visitantes. ¿Cuántos años más habrá que esperar? Cuando comencé en esto del periodismo ya se hablaba de ello y creo que me jubilaré sin ver una solución.

Lágrimas de la princesa

octubre 6th, 2016

Costix es un pequeño municipio del Pla de Mallorca, conocido por su feria de las flores en mayo y por albergar valiosos restos arqueológicos. Allí, el tiempo pasa al ritmo de las estaciones sin demasiados sobresaltos. Este martes tenía una temperatura de 25 grados y una humedad del 74%, pero en el ambiente flotaba la persona que durante doce años fue su alcaldesa, y también consellera balear de Cultura, presidenta del Consell de Mallorca y del Parlament. Su nombre: Maria Antònia Munar (Sa Princesa cuando el viento soplaba a su favor).

El 4 de octubre de 2016 pasará a la historia de la política balear cuando, ella y en otro tiempo todepoderosa, declaraba entre sollozos ante un tribunal: «No solo estoy privada de la libertad, estoy muerta políticamente y socialmente».

Su rostro, oculto bajo una melena rubia, reflejaba el hundimiento de una persona que ella, y solo ella, se buscó la ruina. Su cara, entre lágrimas, era un poema.

Al verla frente al tribunal recordé a un Jaume Matas exultante en la boda de su hija, normal  era un día especial. Pero el rostro es el espejo de alma. Lágrimas (Munar) y sonrisas (Matas) son una doble cara, aunque ambos tengas deudas pendientes con la sociedad.

Maria Antònia Munar era, ante el  tribunal, una persona abatida. Expresaba arrepentimiento y una solicitud de perdón.

Yo la recuerdo en pleno esplendor, cuando era consellera de Cultura y Deportes, y decidía sobre la pista de atletismo de Maó o la restauración del Bastió de sa Font y de la Catedral.

Hoy llora por sus penas (mientras otros ríen).  Dice que lo siente «mucho».

Todos nos podemos equivocar, pero tú, Maria Antònia, ¿por qué lo hiciste?… si lo tenías todo.

La arena que se lleva el tiempo

septiembre 28th, 2016

De la Menorca deseada históricamente, por ser cruce de caminos en el Mediterráneo occidental, a la Isla de la postal turística han pasado no pocas páginas de nuestro pasado añejo y reciente.

Ahora estamos, para bien o para mal (según el ojo que lo mire), en el mapa vacacional y en el punto de mira de los touroperadores.

Y nuestro principal potencial son, todavía, los 200 kilómetros y pico de costa que nos abrazan. Allí vamos y allí van los que nos visitan. Pero si todos (ellos y nosotros) nos dirigimos en la misma dirección en la llamada temporada alta lo que se produce es un colapso a la hora de ocupar un metro cuadrado de arena. Sin embargo, esta lucha por extender la toalla y plantar la sombrilla tiene un prólogo: llegar a la playa y, lo que es primordial, ¿dónde dejamos el vehículo?

Hay que reconocerlo, no tenemos una red de transporte público que responda a las necesidades de los residentes y, mucho menos, de los turistas. Todo queda a la suerte del alquiler o del autobús (de línea o contratado). Cala Macarella, Cala en Turqueta o Cala Mitjana son muy bonitas para disfrutarlas si tienes la suerte de poder llegar. Si esto ocurre, luego ya vendrá la el baile a la hora del asentamiento.

Y en estas estamos, sin avanzar por la pereza, ineptitud o el abismo de la burocracia. El Consell anuncia que retrasa la solución final para los parkings en las playas vírgenes a 2018. ¿Es mucho o poco? A mí me parece demasiado, no por el debate actual sino por la herencia (del debe/haber) de los gobiernos que han ocupado la sede de la Plaça de la Biosfera y antes la del Camí des Castell.

No hubo planificación ni prevención. Nada ante la que se avecinaba: turistas que quieren ir al mar. Es nuestro sino, ir a remolque.

Debate de siesta general

septiembre 21st, 2016

Hay cosas que en esta vida son absolutamente prescindibles. La lista es rápida de hacer al ritmo del tiempo que se tarda en tomar un café o una zarzaparrilla. Pero claro, los intereses y gustos cambian (no me refiero a las bebidas). Por ejemplo, hace ya muchas, demasiadas, lunas que yo era uno de tantos ibéricos que me indignaba si Francia no nos daba ningún voto en Eurovisión.

En estos momentos, perdería cualquier premio que preguntase quién ganó la última edición. Para mí es prescindible, no por nada pero es que con las neuronas que me quedan intento centrarme en otras cosas.

Burla burlando ya he consumido demasiado caracteres. Voy directo al grano. Se está celebrando el debate de política general de la Comunidad Autónoma de las Illes Balears, un acontecimiento, voy a ser sincero, que no me va a cambiar la vida. Ergo, para mí como ciudadano de a pie (no como periodista o periodisto) es absolutamente prescindible. Y lo digo con conocimiento de causa, porque a lo largo de mi carrera las grandes palabras que han sonado en la Sala de las Cariàtides no me han sobresaltado o emocionado. Lo siento, y lo digo desde el máximo respeto a los diputados y diputadas, pero el mismísimo Luis Carandell lo tendría difícil (o no).

Dicho resumidamente, y puede que mi opinión esté condicionada por mi profesión, esta maratón parlamentaria a la que asistimos es lo mismo, salvo excepciones (pongamos la lupa de Sherlock Holmes), que el bla bla bla de cada día de unos y otros. Esto pasa aquí, en Extremadura y en el Congreso.

El año en el que la sociedad se pare ante un debate de estas característica como ante el final de series como «Heidi» o «Lost», será histórico. Y como se me acaba el espacio, otro día hablaré del «instar a…». Otro clásico