¿Es la gran estafa?

El  recibo de la luz siempre ha sido un gran misterio, pero en estos tiempos tampoco se sabe a ciencia cierta por qué el precio de la electricidad se situará este miércoles en una media de 91,88 euros por megavatio hora (MWh), lo que supone la tarifa más alta en lo que va de año.

No sólo es una factura que te llega a casa cada mes, que no sabes descifrar, es que los misteriosos patrones que te escriben cartas (bancos y empresas)  te vigilan a a distancia. Cada mes te cae el recibo de Endesa, Telefónica, la mensualidad de la hipoteca…

Y pagas, como debe ser… pero.

Pagas a los bancos que han sido rescatados (doble paga), a la suministradora de la luz y a la compañía telefónica (que entre cuentas de móvil, Internet y el Canguro Net.. al final no sabes qué receta te caerá), a la recogida de basuras (o residuos que se dice hoy en día), por aparcar, por circular, por tantos impuestos directos e indirectos. Pagamos, pagamos.. mientras al otro lado solo hay un operador u operadora. Trato distante y disciplente.

Somos muchos números (DNI, Seguridad Social, un teléfono al que llamar…) pero no hay ninguno personal,
Pagas y pagas… ahora por un déficit o un rescate… ¿y quién me rescata a mí?

En este mes en el que las temperaturas se miden por megavatio hora si no se paga caes en la pobreza energética por mucho frío que haga.

Pagas y pagas, la inflación o los índices económicos nos dicen que cada vez somos más pobres ante la maquinaria que nos tritura cada día.

Los norteamericanos tienen (o tenían) una frase para reclamar sus derechos: «Yo pago mis impuestos». En esta llamada piel de toro ¿pagas más de lo que recibes?

Febrero está a la vuelta de la esquina y los únicos que me escribirán son los bancos y/o multinacionales. ¿Nos estafan? Cada cual tiene su propia respuesta.

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