Archive for Noviembre, 2016

¿Somos libres?

Miércoles, Noviembre 30th, 2016

Es curioso. Vivimos en un Estado, Comunidad Autónoma e Isla del denominado mundo libre. Y así es si se mira cómo está el mundo exterior. Sin dudar de las bondades de esta monarquía parlamentaria en la que vivimos, con todos los defectos y matices que cada uno le quiera poner a la democracia  (de momento es el menos malo de los sistemas políticos), también es cierto que la libertad individual en España se ha ido acotando, ahogada  en un exceso de leyes, normas, preceptos y demás indicaciones /contradicciones en el contexto diario en el que nos movemos.

Cada decisión o acción de nuestra jornada cotidiana está, aunque no seamos conscientes de ello, condicionada por el marco del enorme andamio legislativo de las diferentes administraciones (creo que excesivo), de las convenciones sociales, consejos médicos, obligaciones laborales, de lo que diga la comunidad de vecinos, de no saltarse el manual de tráfico o peatón, los consejos de vida saludable o para ser feliz, de cómo nacer o morir… de tantas y tantas cosas, desde que te levantas hasta que te acuestas.

Suena el despertador, abres los ojos y la maquinaria se pone a funcionar. Poco a poco el traje a medida te viste el día, que según cómo se lo tome uno podría ser el de la marmota. ¿Y los días libres, festivos o fines de semana? También, además de hacerse el perezoso, hay pequeñas o grandes cosas que hacer, eso sí con más cariño y amor que las tareas de la semana.

Que nadie me malinterprete. No soy partidario de la anarquía ni de permitir de que cada uno haga lo que quiera. El orden contra el caos. Pero podemos llegar al extremo del absurdo como ocurre en  Michigan , donde los espectadores de un equipo local de hockey sobre hielo tienen prohibido lanzar pulpos a la pista.

¿Y cuando dormimos somos libres?  Difícilmente, porque la mente también nos da órdenes.

Ante la duda, el coche

Miércoles, Noviembre 23rd, 2016

Resido en Sant Lluís y hasta mi lugar de trabajo en el Polígono Industrial de Maó tengo que realizar  entre dos y cuatro trayectos, según los días y las circunstancias, cada uno de ellos de aproximadamente  6 kilómetros. En total, y contando los posibles desplazamientos por otros temas particulares y extras, hasta casi 30 kilómetros  (si no más) por jornada. ¿Y a qué viene este rollo? Pues porque así como está el transporte público tendría que tener mucha suerte para poder cuadrar mis rutas.

Pongamos por ejemplo que tengo que ir al diario «Menorca»: en invierno hay menos frecuencias entre Sant Lluís y Maó, mientras que en verano los autobuses van saturados y corres el riesgo de quedarte en tierra. Además, si consigo plaza  cuando llego a la terminal he de pillar el vehículo que realiza la ruta urbana. Cuánto tiempo puedo tardar en llegar a mi destino y cuánto me costará (solo el billete de ida, 1,65 euros más otra cantidad, similar para ir a POIMA). Vale me puedo sacar un abono, pero a los billetes he de añadir la incomodidad de no saber exactamente cuándo estaré en mi mesa de trabajo. No quiero ponerme como víctima, pero en mi caso ser un buen ciudadano, es como mínimo incómodo. Conclusión, recurro al coche, bicicleta o moto.  De esta manera sé que llegó en tiempo y forma (y creo que hasta ahorro).

Los problemas que estoy contando en primera persona coinciden algo con el dictamen del plan  sobre el servicio regular por carretera elaborado por el Consell. Más carencias que eficiencia, hacen que los ciudadanos opten por tener entre uno y dos automóviles por familia. Ergo, las carreteras se saturan y  cuando llegan los turistas se desbordan.

El plazo que establece la administración, de diez años, para la mejora me parece demasiado largo. Eso sí, a lo mejor está todo solucionado antes que la estación de autobuses de Ciutadella.

¿A quién hay que tirar de las orejas?

Domingo, Noviembre 20th, 2016

Ahora que el final del año está a la vuelta de la esquina -el anuncio de la Lotería de la Navidad ya se ha colado en nuestras casas- están  proliferando los balances de lo que ha sido 2016 para nuestra Isla. De momento, en un análisis de urgencia, se podría decir que tenemos mucho más, pero también proliferan los menos. Dos extremos que rompen un equilibrio socioeconómico que ya viene lastrado de anteriores ejercicios.

Ha aumentado el número de turistas hasta llegar a cifras récord (un sector, el terciario, que se ha visto beneficiado por la inseguridad que presentan otros destinos competidores). Ello ha conllevado una masificación muy concentrada en los meses de verano. También ha provocado que el Aeropuerto rompiera la frontera de los tres millones de pasajeros y que el número de cruceristas sumara 8.000 más en el puerto de Maó. Por su parte, las emisiones de CO2 rompen el objetivo de Kyoto (el incremento de producción estará, supongo, relacionado con la llamada temporada alta) y para no ser pesado me paro con la mayor dependencia que tenemos de los touroperadores.

Vayamos a lo menos. No es una novedad, pero la estacionalidad turística acorta el calendario. La oferta complementaria reconoce que viene más gente, pero, en general,  no aumenta su facturación.

Y también perdemos residentes (2.123 extranjeros y unos 700 peninsulares), los jóvenes más cualificados no encuentran acomodo en nuestro mercado laboral, y terminamos siendo la isla más envejecida de Balears (un más, pero preocupante).
Así están las cosas, en un desequilibrio que afecta a un modelo que busca un desarrollo que no se acaba de definir y no encuentra la ansiada sostenibilidad que sustenta la Reserva de la Biosfera.

Ahora el Consell espera un tirón de orejas en el examen que se ha de pasar ante la Unesco. ¿Pero qué oreja, o orejas,  hay que pellizcar?

Ser o no ser

Viernes, Noviembre 4th, 2016

El movimiento social que dio origen a Podemos ha desembocado en un partido que, tal vez sin querer lo o reconocerlo, se ha instalado en el sistema político tradicional, aunque solo sea para incordiar. No cabe duda de que les gusta el poder, como a todas las demás formaciones, y también se ponen pinzas en la nariz para acunar decisiones contrarias a sus principios.

En Balears, los podemistas están entre el ser y no ser. Son oposición, no entraron en el gobierno del Pacte, pero quieren marcar la hoja de ruta del gabinete de Francina Armengol. Dicho claramente, se manda pero sin mancharse las manos. Es una posición cómoda, no desgasta pero se presiona para que se haga lo que me gusta y si sale mal es culpa vuestra, porque nosotros estamos en la bancada que os controla.

Tras la crisis nacional de la que ha salido, de momento, victorioso Mariano Rajoy, los podemistas han hecho un amago/órdago a las fuerzas de izquierdas que tienen el timón del rumbo de las Islas. El mensaje era claro para el PSIB, si hay abstención en la investidura del gallego os perdonamos y si se vota en contra hay castigo.

Al final, el voto rebelde de los socialistas baleares ha complacido a los morados. No hay ruptura en el apoyo al Govern, pero tampoco se integran. Será por si acaso algo va mal o por estrategia electoral. De momento, les va bien.

Alberto Jarabo ha anunciado que en enero se renegociarán y ampliarán los Acords pel Canvi. O lo que es lo mismo, que socialistas y Més deberán acomodar sus posiciones a lo que digan los herederos del 15-M. Toda esta situación puede tener mil lecturas, pero personalmente me parece un secuestro, dada la debilidad del Ejecutivo balear.

Dicho todo lo anterior, creo que Podemos tendría que ser honesto y decidir si quiere ser o no ser gobierno.