Archive for agosto, 2016

Agosto como excusa

viernes, agosto 19th, 2016

Es un clásico del verano: todo se aplaza hasta después de fiestas. Lo que nunca se dice es a qué celebraciones, de las múltiples que pueblan el calendario, se refiere. Agosto parece que no existe pero, salvo que Iker Jiménez diga lo contrario, pasa todo y de todo (o al menos se cuece algo). Y aquí en Menorca damos la vuelta a la noria de la actualidad año tras año.

Agosto es lo que es. El mes de vacaciones por excelencia. Si hace buen tiempo (hay opiniones para todos los gustos), las playas se llenan. Si aparece una nube, las poblaciones se colapsan. Esto pasa aquí, en Cerdeña o la Costa Azul.

Lo que ocurre es que pase lo que pase nos quejamos. Sea lo que sea. Estamos en el verso o el reverso. Que si hay mucha gente o poca, que si el tráfico masivo, que si la ocupación de la playa molesta, que si hay mucha la cola en el mercado… Es lo que hay y agosto es agosto. Ahora molesta y en invierno se añora.

Lo malo de este paréntesis es que no se acometan los problemas que nos acosan, y acotan,  durante todo el año. Más allá de que estemos con o sin (des)gobierno nacional por la ineptitud de los líderes de los partidos con mando y plaza, los atolladeros locales que nos salpican a lo largo de enero a diciembre siguen caminando a paso lento.

¿Qué pasa cuando no pasa nada? Que no se avanza y que estos 31 días son una excusa. Pues hay muchos agostos pendientes. Todo se aplaza para después de las vacaciones. Es como las promesas de año nuevo, que al final no se cumplen.

Yo espero que iniciado septiembre, eso sí pasadas las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia,  no tener que volver a tener noticias guadianas, que aparecen y desaparecen. No obstante, creo que tendré que seguir aguantado el debate sobre la masificación, la carretera general, el crecimiento/decrecimiento y la, ¡ay! desestacionalización.

El mes de las angustias

jueves, agosto 11th, 2016

Agosto es un mes extraño. El antiguo sextilis romano y que cambió su nombre en honor del emperador Octavio Augusto, es el periodo de vacaciones por excelencia en España y en el que la actividad cotidiana se transforma. Para unos no se está o se va al ralentí, mientras que para otros la actividad es frenética (si se trabaja en el sector servicios). Además, el calor se convierte en síntoma de buen o mal tiempo, según el deseo y gustos personales.

Por otra parte, en Menorca y durante la mayoría de días que completan esta hoja del calendario, parece que el territorio se encoge y aparece la sensación de que o falta espacio o sobra gente. Es la época de mayor concentración humana. De los 91.000 censados en invierno se alteran los registros de población llegando a superarse las 200.000 almas. Empieza entonces una particular prueba de aguante y paciencia.

La mayoría del año, los menorquines estamos a nuestras anchas y solamente aceptamos, como algo normal, las muchedumbres cuando damos el salto a una gran ciudad. Pero si la agitación se traslada a casa, la cosa cambia. Hay que esperar para casi todo y es cuando aparece el agobio o el mal humor. Hay que soportar colas en los comercios, bancos, farmacias… Las calles se estrechan, en las carreteras hay que ir en procesión, los aparcamientos desaparecen y la arena de las playas queda oculta bajo un manto de toallas y hamacas, mientras el horizonte parece el Canal de Panamá.

Todo lo anterior es el precio que hay que pagar por la estacionalidad turística que nos aprieta y ante la que no hay alternativa para llenar la caja registradora a costa de los visitantes, porque llevamos décadas acumulando fracasos a la hora de alargar la temporada. De momento no hay otra. O se hace el agosto o se padece el mes de las angustias.

El granero se queda vacío

jueves, agosto 4th, 2016

Ciutadella era, hasta hace poco, el municipio donde el PP recolectaba la mayoría de votos  para consolidar su hegemonía a nivel insular. Desde las elecciones de mayo de 2015, el granero se ha quedado prácticamente vacío. Cuatro años antes, en 2011, José María de Sintas Zaforteza logró sacar a flote la nave popular que naufragó tras el gobierno, bajo sospecha, liderado por Llorenç Brondo.

La lista de acontecimientos se desencadenaron en 2009: con la inevitable dimisión de Brondo, una alcaldesa accidental (Antònia Salord), una moción de censura que frustraba la carrera de Antònia Gener y que aupaba a Pilar Carbonero (PSOE) a la alcaldía, con el respaldo de toda la oposición. El Partido Popular quedaba muy tocado.

De Sintas, con su particular carisma, obtuvo en los comicios  de 2011 un 42,27% de los votos y 10 concejales. Pero el espejismo duró poco. Con la Junta Local que comenzaba a agrietarse, la victoria ocultó momentáneamente bajo las alfombras viejas rencillas que volvieron a aflorar con la marcha del edil ganador.

Juanjo Pons no logró ni contentar a los suyos ni ilusionar a la ciudadanía, y el fracaso se consumó. Poco después de un año, tres de los seis concejales han presentado ya su dimisión (el propio candidato, Anna Maria Bagur y Rita Lorente). El panorama para el partido se presenta desolador tanto en el Grupo Municipal -que intentará hacer lo que pueda- como en la agrupación. El presidente, Pedro Gener, intenta transmitir normalidad, pero la estabilidad es muy difícil.

El próximo congreso será vital para el futuro de los populares de Ciutadella. El partido no necesita más paños calientes, sino una auténtica renovación o refundación. El problema será encontrar a la persona o personas que den un paso adelante para coger el timón de un barco varado.