Archive for Junio, 2016

Cuatro cansinos

Miércoles, Junio 29th, 2016

Lo siento, pero son cuatro cansinos (o si se quiere pesados). Llevamos más de medio año con lo mismo (entre la precampaña del 20D y el 26J) y ya tienen de  los nervios al personal.

Está el que camina rápido (Mariano Rajoy), el llamado guapo (Pedro Sánchez), el que mira al centro pero al mismo tiempo a diestra y siniestra (Albert Rivera) y el que a la vez es comunista y socialdemócrata, además de arremangarse la camisa con corbata (Pablo Iglesias).

Son muchas lunas de escuchar lo mismo y seguimos sin salir del laberinto en el que nos encontramos. Son como los cuatro jinetes del Apocalipsis. No solucionan nada, sino que vienen a castigarnos a diario, cada uno con su mantra particular.

Y yo me pregunto ¿qué hemos hecho para merecer esto? En mi humilde opinión, la culpa no es del pueblo que vota, o no. Es de la incompetencia y del triste papel que juegan los partidos, y por extensión sus líderes, que se amurallan  y son incapaces de llegar a un acuerdo.

Ante el escenario que ahora se vuelve a presentar, en el que el PP gana pero no puede, y los demás tienen que hacer equilibrios para sumar sin quererse, lo mejor es que los cuatro reflexionen y piensen en el pueblo. Quizás es pedirles mucho, pero pueden apuntarse a alguna de las actividades que celebran en Menorca los monjes budistas para la felicidad y la paz interior. Tampoco les vendría mal hacer un mandala de arena.

Como lo anterior va a ser que no, lo que  espero y deseo es que el club de los cuatro no nos sometan más allá de lo necesario al  bolero que podría tener como estribillo: no te quería y ahora te echo de menos, pero lo nuestro es imposible.

Si estamos abocados a otras elecciones, mi persona humana se plantea dimitir y pedir la nacionalidad islandesa. Por favor, dejen de hacer el ridículo.

El último de la fila

Miércoles, Junio 29th, 2016

Hace unos años Antoni Orell, al que me une un afecto personal que se remonta a mi niñez, publicó un artículo con el mismo título que hoy recupero. Cuando lo escribió ya estaba en la retaguardia y se presentó -si no me traiciona mi mala memoria- en los puestos de suplente con el convencimiento de que tenía que apoyar un proyecto político desde la base.

He querido recordar este gesto generoso, de quien no pide nada pero apoya una idea, en el ecuador de esta espesa campaña electoral que nadie quería, que nadie soporta y que todo el mundo espera que pase cuanto antes.

Todos, y yo incluido, somos propensos a dar al muñeco (cabeza de lista). Para él va la gloria o la nada. Pero detrás de cada candidato hay toda una maquinaria que rueda y rueda. Están los profesionales, algún interesado y los que apoyan, convencidos, una causa (los que no piden nada y siempre dan).

En esta nueva llamada a las urnas, en las que como periodista tienes que aguantar estoicamente como te golpean constantemente a la puerta, mi punto de mira, quizás por casualidad o por hartazgo, se ha fijado en ese afiliado/simpatizante que está a la que le llaman. Sea para pegar un cartel, repartir propaganda o dan un paso al frente para atender un tenderete en el que se reparten globos, pins o lo que sea.

Sí, son los últimos de la fila. Que apoyan y creen, que se movilizan y están al pie del cañón.

En los tiempos que vivimos  donde el individualismo impera sobre cualquier otra postura social, no me deja de sorprender que haya personas que se sumen a este voluntariado. Alguno pueden pensar que ya se lo cobrarán en el futuro. Vale, es posible, pero a mí me sigue asombrando que, con la que está cayendo, haya gente anónima dispuesta a arrimarse a una causa que va contracorriente.

Lo que interesa

Miércoles, Junio 15th, 2016

Es fácil distraerse o buscar una vía de escape.  Incluso puede llegar a ser terapéutico. Puedes entretenerte con la Eurocopa de fútbol -y hasta sufrir por ver lo que hacen un puñado de millonarios- o contar los días que quedan para las fiestas de Sant Joan (qué bien te lo pasarás con los colegas). Y si ello no basta, está la tele o la campaña electoral (perdón, pero es lo que hay).

La vida es una película, en la que como seres humanos, solo somos un fotograma. Las opciones son ser actor o espectador. Sin embargo, hay otra posibilidad: ser sufridor. Y en estas estamos la mayoría.

¿Por qué Menorca siempre es la última de la fila? Y lo peor es que hemos asumido el papel de resignados, porque nadie o nada   nos anima a pensar lo contrario.

Ejemplo. La eterna demora de la radioterapia. Se van acumulando plazos por tal o cual, mientras que los enfermos padecen la inoperancia de los políticos con mando en plaza. Sí, lo siento, pero que cada uno haga examen de conciencia. No estamos hablando de una licencia de obras o de un mercadillo (qué bien quedamos en las fotos). Hay enfermos de cáncer que al sufrimiento de la enfermedad hay que añadir la incomodidad, por no utilizar otro adjetivo, de los desplazamientos. Estamos en una comunidad dispersa por el mar Mediterráneo. Esto es un problema y lo que interesa.

Para lo esencial, las reivindicaciones históricas de la Isla, no hay  soluciones. Y, lamentablemente, seguiremos así. Mendigando y sin recibir pan.

Pero es que todo suma para indignarse. Añadimos datos, como que el gasto en prestaciones sociales básicas cayó en Menorca un 20 por ciento en plena crisis.

Callamos o nos callan. Mientras, se aplaude el buen rollo entre Ramos y Piqué.

Hacer el agosto

Jueves, Junio 9th, 2016

No hay nada nuevo bajo el sol. Vivir en Menorca es caro y además escapar de ella, en el buen sentido de la palabra, es todavía peor. Esta situación que padecemos los residentes, también se traduce a las personas que nos visitan en cualquier época del año. Hay que estar muy enganchado a la Isla (o tener un buen nivel de vida) para reincidir en venir. Este alto coste, para quien no es árbol asentado y convencido, se equilibra con los múltiples atractivos que ofrece la reserva de la biosfera frente a otras ofertas más cañeras como Calvià, y más concretamente Magaluf.

Tranquilidad, seguridad, naturaleza, gastronomía, fiestas, cultura, turismo activo… y también sol y playa. Tenemos un tesoro y un privilegio. Pero hay unos límites, tanto para el sufrido vecino como para el turista.

Un  estudio elaborado por el touroperador Monarch para la Post Office Travel, dependiente de la Secretaría de Estado de Economía del Reino Unido, nos sitúa como uno de los destinos más caros a la hora de la hacer la compra. Y como afecta a los veraneantes que se alojan en apartamentos con cocina, la advertencia a los británicos -nuestro principal mercado internacional- es que antes de contratar  las vacaciones se informen de lo que les costará llenar la despensa y la nevera.

Esta alerta crea incógnitas a la hora de ir aquí o allá, porque destinos familiares hay para elegir y, seamos realistas, tampoco somos el ombligo del mundo.

Hacer el agosto es una expresión antigua que, al parecer, está relacionada con la cosecha, si hablamos del campo, más fructífera del verano. Si nos pasamos a la hora de hacer caja se obtendrán rendimientos a corto plazo, pero sembraremos dudas para el futuro.

Vivir en Menorca es caro. Pero ya que vivimos del turismo, tampoco nos pasemos.

¿Qué hemos hecho para merecer esto?

Miércoles, Junio 1st, 2016

Qué le pasa a la Isla. Este diario publicaba hace escasos días que la economía menorquina está estancanda en lo que va de siglo. El añorado equilibrio entre los sectores productivos ha quedado sepultado bajo el peso de los nuevos tiempos y no hay reacción.
Pero el panorama es peor de lo que parece. Nuestros jóvenes se van y tienen dificultad para volver (es decir, fuga de cerebros) y los que quedamos anclados aquí parecemos el síndrome hámster. Traduzco: Damos vueltas y vueltas sobre los mismos problemas sin hallar soluciones. También podríamos ponernos una buena ración de laca y cantar aquello de Camilo Sesto; «Siempre se repite la misma historia. Y ya no puedo más, Estoy harto de rodar como una noria…».

Y esa noria podrían ser las cuevas de Cala Blanca, que tendrían que ya estar abiertas al público a no ser de un cúmulo de despropósitos que se inició bajo el mandato del PP en el Consell. Ahora resulta que a nadie se le ocurrió pedir los preceptivos informes de seguridad.

Pero es que acumulamos cromos. Sobre todo en Ciutadella. Lo de la estación de autobuses, la ubicación de la sede de los juzgados y la puesta en funcionamiento de la desaladora, son algunos ejemplos que -además de aburrir al personal- demuestran la incompetencia de las administraciones insular y local.

Y como los que nos gobiernan a nivel estatal están en funciones, porque el único trabajo que tenían en Cortes era elegir Gobierno y fracasaron, tenemos que el Régimen Especial Balear (REB) sigue en el limbo. La mejora de las conexiones aéreas para Menorca, no se sabe ni se contesta (sí, pero no). El antiguo hospital Verge del Toro ha hecho buenas las predicciones de Iker Jiménez y se ha convertido en un fantasma.

¿Qué hemos hecho para merecer esto?