Archive for abril, 2016

Patientia prima virtus est

miércoles, abril 27th, 2016

La primera virtud es la paciencia. En latín o castellano es una de las recetas filosóficas ante lo que nos depara el día a día. Lo predicaron los antiguos y puede aplicarse a los manuales de autoayuda que pueblan las librerías de los aeropuertos. Es también una actitud recomendada en todas las culturas. Y qué dice la RAE: capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Dicho todo lo anterior hay quien lo lleva mejor o peor.

Soy de la opinión que a los que están incluidos en la red kafkiana de las listas de espera de cualquier especialidad de la sanidad pública está muy bien elegido el nombre oficial que se le asigna: paciente. O lo eres o te vuelves un impaciente, es decir que no tienes paciencia o que deseas o esperas  algo con desasosiego.

La salud es nuestra principal prioridad, aunque haya alguien que lo niegue hasta que la pierde. Por ello, no hay nada más desesperante que esperar cuando te conviertes en un número inmerso en una lista de semanas o meses.

La Administración celebra cada una de las reducciones del tiempo en el que un enfermo está pendiente de ser atendido para una consulta o para una operación. En este sentido, se considera un éxito que la media general del Hospital Mateu Orfila de Maó para las intervenciones quirúrgicas se haya reducido en cuatro días, pasando a ser de 72,85. Pero mirando con lupa hay dos especialidades (urología y maxilofacial) que superan el medio año.

Cuando a uno le falla el cuerpo se asusta y pide hora al médico o va a urgencias. Son muchos  los que acuden y los recursos son los que son, aunque los contribuyentes pagamos religiosamente  para mantener una de las principales cajas mágicas del Estado de Bienestar. Por ello no es de extrañar que cuando te dicen que vuelvas dentro de x tiempo ya pasemos a la categoría de indignados.

Una vez más: el columpio

miércoles, abril 20th, 2016

Adelante y atrás. El columpio nos balancea en el tiempo. Arriba y abajo. Miras al cielo y sin apenas tiempo, la gravedad nos devuelve la vista a la tierra. Así nos movemos ahora, como en la niñez que dejamos en cualquier parque infantil.

Pasan los años y seguimos columpiándonos. Dejemos la parte individual y centrémonos en lo social y/o colectivo.

Nos da un poco o mucho de reparo, o complejo, cuando al final del túnel del tiempo que aleja el otoño e invierno luce el sol y se vislumbra una nueva temporada turística. Este año se mira a un horizonte de récords impulsados, en gran parte, por las desgracias de otros destinos. De hecho, se pronostica el cartel de lleno en la Isla.

Pero el columpio sigue balanceándose sobre nuestra oferta, que no deja de ser un puzzle.

Ejemplo: después de muchos años de lucha y reivindicación se recuperó el Camí de Cavalls para el uso público. Ahora es una autopista de senderistas y runners, aficionados a la mountain bike, turistas atraídos por la propaganda, residentes que quieren pisar las huellas de un pasado histórico…

Ahora resulta que se plantea que a lo mejor hay demasiada presión sobre la senda histórica, como en la playas, en el acto de mover o llevarse piedras o los baños de arcilla y no digamos en el atractivo de apilar piedras o llenar botellines de arena.

El columpio sube y baja, pero mientras las reservas para venir a la Isla se anticipan a junio (algo suspirado por el sector hotelero).

La pregunta que flota en el aire es si estamos contentos o no con los que llaman a nuestra puerta.

¿Es posible frenar la entrada y los usos? Desde la Fundación Fomento del Turismo de Menorca se promociona una alternativa al sol y playa, pero ello entra en contradicción con los que piensan que  se invade nuestra Reserva. Es el columpio en el que nos columpiamos.

Mientras leas ya estás en el pasado

miércoles, abril 13th, 2016

Cada palabra de este artículo será pasado a medida de que se lea. Cosa de la física. El presente es un suspiro que se finiquita en el mismo momento en el que nace o se pronuncia.

Pasado, presente y futuro son esclavos de la curvatura del espacio-tiempo que la ciencia nos pone en el lugar que nos corresponde, como especie efímera que somos.

Del cielo a la tierra y de la tierra a Menorca. Acudimos a la hemeroteca y el presente es el pasado: el mal estado de las urbanizaciones.

Este año celebramos que va ser lo máximo en cuanto a la llegada de turistas. Esta circunstancia es consecuencia de que los veraneantes buscan destinos seguros. La cuestión es: si no fuera por estos tristes condicionantes (guerra, atentados..,) llamarían por igual a la puerta de nuestro Archipiélago para disfrutar de unos días de vacaciones. Personalmente creo que no.

Volvamos a las urbanizaciones. Son los núcleos donde se alojan la mayoría que elige Menorca como destino. PIME, CAEB, Ashome… inciden y reinciden cada año en la necesidad de mantener en perfecto estado de revista el espacio que van a ocupar esas personas que llegan buscando los atractivos de la Isla. No nos engañemos, el sol y playa todavía atrae mucho y lo dice un ser humano que en los meses de verano ve disfrutar a familias de las olas de Son Bou o Punta Prima surfeando en un colchón de plástico o plancha de baratillo, por citar solo dos ejemplos.

Regresemos al principio de este artículo. El presente ya es pasado. Cuántas veces hemos oído decir que las urbanizaciones, las playas… el paisaje que vendemos en las ferias ha de ser real y no una ruta de baches, maleza, suciedad…

El presente será pasado y por el bien de todos, que en 2017 sea diferente.

 

El fracaso de cada día

jueves, abril 7th, 2016

Eres lo que haces cada día. Te construyes y reconstruyes frente a un espejo que refleja la realidad. Uno va a lo suyo, pero hay una lupa que nos desnuda y fotografía la evidencia. Hay éxitos, pero también están los fracasos que te martillean sin descanso alterando el sueño, el descanso, la consciencia…

Amanece… y te levantas con  anclas, heridas y con la sensación de que eres un pobre diablo. Pero, como dice Víctor Manuel, «echas a andar invencible de moral», pero luego pasa lo que pasa. Uns contes fa s’ase… y al final se impone lo que hay. ¿Eres el culpable de todo? Sí, pero no. Avanzamos, si lo logramos, a golpe de fracasos.

Si abrimos el gran angular y enfocamos la realidad que nos envuelve, ¿qué vemos? El fracaso de cada día a nivel de comunidad, no autonómica sino insular.

Cada gobierno llega con las ínfulas de la herencia que dejará para la historia. Se busca sorprender y hacer algo diferente. Bravo, nada que objetar. Bueno, sí… ¿y de los fracasos que arrastramos qué hacemos?

Pongamos un ejemplo, sin acritud: El Consell planea unir el Lazareto y La Mola con una pasarerla retráctil. Es una idea. A unos les parecera buena y a otros mala, pero es un proyecto sobre la mesa.

¿Cuánto mide una mesa? Depende. La hemeroteca nos devuelve constantemente papeles que se han movido mucho, pero que flotan en ese fracaso de cada día.

Hágase la pasarela, hágase el segundo ascensor, hágase lo que sea… pero ¿y lo que colea?

La lista es larga, pero para muestra un botón: cuándo tendrá Ciutadella un edificio judicial tras años de bla, bla… Eso es uno de los fracasos que golpean  las puertas de las administraciones, como otros tantos cadáveres. Y, parafraseando a Tip y Coll, la próxima semana hablaremos del transporte aéreo.