Vientos que nos despeinan

Los insectos son seres vivos que conviven con nosotros, aunque no los veamos, no nos importen… y si aparecen pasan a ser una molestia que debe desaparecer. Los menospreciamos, pero son fuertes y difíciles de eliminar. Las cualidades de cada uno de ellos lo dejo para la Wikipedia, pero – y ahí lo dejo – dicen los expertos que si, por ejemplo, las abejas desaparecen también nosotros  tenemos los años contados. Misterios de la naturaleza.

Este arranque a lo «National Geographic» no tiene más objetivo que constatar que los mortales de a pie somos cada vez más pisoteados cual hormiga que tenga un mal día. Y sí, ese momento nos puede llegar a golpe de una llamada o carta de una entidad bancaria, una multinacional telefónica, de una poderosa compañía eléctrica… que  hablan o escriben y te hacen sentir pequeño, desvalido, avergonzado. Eso sí, siempre con el tratamiento de señor.

Hay casas vacías y desahuciados, hay vallas para los refugiados y campos vacíos, hay dinero para rescatar bancos pero no a personas, hay colesterol y desnutrición, hay postales turísticas y pateras en las playas del paraíso occidental, y, como decía el gran Enrique Santos Discépolo, «hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor».

Y así estamos a nivel de ser humano como de sociedad. Como hormiguitas, laborando (si hay suerte) y con los vientos de frente despeinando nuestros días.

Esperamos que el Gobierno de España aparezca de una vez, que el Parlament balear se desatasque, que el Consell sea alguna vez el gobierno de la Isla y que los ayuntamientos nos administren bien (como nos merecemos). En fin, lo de siempre.

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