Archive for Marzo, 2016

Vientos que nos despeinan

Jueves, Marzo 31st, 2016

Los insectos son seres vivos que conviven con nosotros, aunque no los veamos, no nos importen… y si aparecen pasan a ser una molestia que debe desaparecer. Los menospreciamos, pero son fuertes y difíciles de eliminar. Las cualidades de cada uno de ellos lo dejo para la Wikipedia, pero – y ahí lo dejo – dicen los expertos que si, por ejemplo, las abejas desaparecen también nosotros  tenemos los años contados. Misterios de la naturaleza.

Este arranque a lo «National Geographic» no tiene más objetivo que constatar que los mortales de a pie somos cada vez más pisoteados cual hormiga que tenga un mal día. Y sí, ese momento nos puede llegar a golpe de una llamada o carta de una entidad bancaria, una multinacional telefónica, de una poderosa compañía eléctrica… que  hablan o escriben y te hacen sentir pequeño, desvalido, avergonzado. Eso sí, siempre con el tratamiento de señor.

Hay casas vacías y desahuciados, hay vallas para los refugiados y campos vacíos, hay dinero para rescatar bancos pero no a personas, hay colesterol y desnutrición, hay postales turísticas y pateras en las playas del paraíso occidental, y, como decía el gran Enrique Santos Discépolo, «hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador… ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! Lo mismo un burro que un gran profesor».

Y así estamos a nivel de ser humano como de sociedad. Como hormiguitas, laborando (si hay suerte) y con los vientos de frente despeinando nuestros días.

Esperamos que el Gobierno de España aparezca de una vez, que el Parlament balear se desatasque, que el Consell sea alguna vez el gobierno de la Isla y que los ayuntamientos nos administren bien (como nos merecemos). En fin, lo de siempre.

Parque jurásico

Miércoles, Marzo 23rd, 2016

Los dinosaurios han invadido el Reciente Ferial de Maó. Las piezas que se exponen son réplicas de un tiempo remoto en el que eran la especie dominante en el planeta azul. ¿Existen hoy? Sí,  aunque disfrazados y de diferente pelaje y condición.

Los nuevos dinosaurios habitan en diferentes escenarios. Un de los museos donde campan es el Senado. No son todos, pero sí el refugio del que huye del fracaso y el naufragio.

Uno de ellos es José Ramón Bauzá. Desde un escaño acolchado y al calor de lo miles de euros que acunan su exilio dorado, el expresidente de los ‘populares’ arremete contra sus antiguos discípulos. El mensaje que lanza es que es lo hizo bien (aún reconociendo la derrota electoral) y que su legado se ha extraviado en estos tiempos revueltos.

Por la gracia de su partido, ahora ocupa un sillón en la Cámara Alta, en el que sus señorías son como un jarrón chino que no se sabe si es objeto valioso o un estorbo. Pero lo que es cierto es que la tropa senatorial tiene poco que decir o hacer, salvo que sea un verso libre (el más cercano a nosotros es Juana Francis Pons Vila).

Ahora el extodopoderoso Bauzá se lamenta de que en su partido no se haya seguido su estela, su legado, su ideario.

Para don Ramón, como otros tantos, es difícil pasar de los focos de la actualidad al baúl de los recuerdos. Pero la resistencia al olvido es más  fuerte que la realidad. Perdió entre un mar de polémicas que le hizo desaparecer en una orilla aislada.

Es humano pensar que la culpa no es de uno, sino de las trabas de su partido, de las circunstancias externas, de la coyuntura sociopolítica… En definitiva «no soy yo» son los otros que van contradicción. Pero las culpas suelen tener un nombre y apellidos.

En este caso hay que mirarse al espejo y reconocer que ya se forma parte de un museo y que, por si a caso mejor no meneallo.

 

 

¿A qué huele la humedad?

Domingo, Marzo 20th, 2016

La humedad riega de rocío los campos y cuando el día se despereza deja detrás un paisaje empañado… resbaladizo. Es neblina en suspensión que eriza la piel cuando el sol poco a poco va desvaneciendo su tenue blancura. Poco a poco el paisaje oculto se aclara.

La humedad crea escalofríos y se huele, como se siente en el aire todavía espeso que nos envuelve cual miope sin gafas. Su rastro se va con el calor pero el olor se respira y transpira y en ocasiones duele en forma de gota que no ha nacido para ser lluvia.

¿Pero a qué huele la humedad? Depende. Puede ser el rastro de un pasado que no volverá y que se desparrama al abrir una caja o cajón olvidado con recuerdos golpeados por el transcurrir del tiempo.
¿A qué huele la humedad? A todo aquello que vamos dejando como un rastro que amarillea como un mapa del tesoro oculto. Así veo yo el PTI y su secuela en forma de Norma Territorial. Ha pasado más de una década desde su aprobación y seguimos envueltos en un papel mojado necesario de revisión, húmedo por la inoperancia, ignorancia, inactividad, falta de consenso… de un poder (sea del color que sea) que ha dejado languidecer lo que debía ser nuestra constitución de un modelo sostenible de acuerdo con la Reserva de la Biosfera.

El Plan Territorial Insular tenía también que haber adquirido ya una madurez, pero de momento sigue flotando entre neblinas.

Ahora se da carpetazo a la Norma y volvemos a la casilla de salida. Se dice que es para no crear una «inseguridad jurídica», Pero se quiera o no esta ya convive entre nosotros de tanto esperar.

Y sí, el PTI huele a húmedo como otros tantos papeles que esperan el calor de unas manos que ahuyenten el moho y que les devuelva el color blanco que les vio nacer.

Ante el dolor de los demás

Lunes, Marzo 7th, 2016

Qué ha sido de la compasión por las víctimas del horror? Este es uno de los interrogantes, según Sami Naïr, que la intelectual norteamericana Susan Sontag nos dejó como legado en su ensayo «Ante el dolor de los demás» (2003) y que aún hoy nos golpea como un puñetazo en el estómago. Su reflexión sobre la imagen que consumimos en nuestras cómodas salas de estar de los conflictos bélicos sigue plenamente vigente en la sociedad occidental. Sin embargo, este espectáculo, que durante años hemos consumido desde la lejanía,  la violenta realidad que azota a los demás, ha saltado de los medios de comunicación a nuestras casas en forma de refugiados y emigrantes. Ha sido entonces cuando a los espectadores europeos nos ha asaltado el miedo.

El éxodo de personas que huyen de la guerra o la miseria ha hecho tambalear lo que se ha denominado como la cultura de la acogida.

Hace unos días, numerosas ciudades clamaban por un «Pasaje seguro» para todos aquellos que huyen de los conflictos bélicos y que nos piden auxilio. Las imágenes del horror de la televisión o de las fotografías se han convertido en rostros humanos que nos miran directamente a los ojos.

Y «por qué habrían de buscar nuestra mirada», dice Sontag. «¿Qué podrían decirnos?» y cómo les respondemos nosotros que nunca hemos vivido «nada semejante a lo que han padecido ellos», exclama.

Es una cuestión de entenderlos o no. De abrir puertas o de dar un portazo.

Ante el dolor de los demás no caben medias tintas: le tendemos la mano o nos escondemos bajo un caparazón que no trunque nuestra seguridad/nuestra normalidad. Pero por mucho que intentemos que no salgan de la tele, ya están aquí.

Seis, tres, dos…

Lunes, Marzo 7th, 2016

Desde que tengo uso de razón (o sin razón) como periodista he vivido los esfuerzos fijados para alargar la temporada turística. En el siglo pasado, el ideal era consolidar y prolongar los seis meses fijados en el calendario de los touroperadores.

Pasados los años, nos hemos rebajado las expectativas hacia el ideal de convertir tres en seis. Esperemos que no lleguemos a suspirar que los tres no se traduzca en dos.

En estos momentos, el empuje de las administraciones y de los sectores implicados se centran en que la llegada de turistas se prolongue lo máximo a lo largo del año. Todo proyecto tiene como objetivo la desestacionalización. Nada que objetar y aplausos a toda iniciativa que intente focalizar la Isla como centro de interés para que sea visitada.

Sin embargo, siempre hay un pero. Las ideas que se presentan o aparecen como ofertas solitarias fuera de temporada alta, van a paso de tortuga, no acaban de cuajar o permanecen en la incógnita de si, por ejemplo un británico o un alemán, se ilusionarán en coger un avión para venir a Menorca para ver… ¿Qué?

De momento, no hay una ruta otoño-invierno-primavera consolidada y coordinada que merezca la pena arriesgarse a vencer un tiempo plomizo, ventoso o de frío que inunda la humedad.

Hay tiros al aire, solitarios, que de por sí no tienen éxito si no se desarrollan en un contexto que les abrace. Hay ideas aisladas que no tienen suficientemente tirón por sí solas o que se pierden en el infinito de la burocracia.

Un ejemplo. Las cuevas de Cala Blanca. No están ni se les espera
como elemento de atracción per se porque todavía están cerradas a cal y canto. Pero imaginemos que el milagro se produce y sus maravillas se abren de par en par. Por muy espectacular que sea el BIC necesitará de atractivos acompañantes en estado de revisión para que merezca la pena volar hasta sa Roqueta.