Noche y buena

Hay días en los que a uno -y más si tiene la suerte de estar de vacaciones- le da pereza opinar. Y no será porque no haya temas sobre el tapete que le inciten a uno a alzar la voz. Pero también hay fechas, y hoy es una de ellas, en las que te invitan a ponerte sentimental porque es Nochebuena. La indignación a la hora de denunciar tantas injusticias entonces se frena. Mejor tengamos la
fiesta en paz.

No obstante, hay que cumplir y llenar de la forma más digna esta columna. Lo que está claro es que hoy es día 24 de diciembre y que a medida que avance la tarde oscurecerá, por lo que en Menorca habrá «noche». A pesar de que un año más a la Isla solamente le han tocado pellizcos en el sorteo del ‘Gordo’, el sentimiento de fiesta se impone, aunque tan solo sea por la parafernalia que envuelve con papel de celofán unos dígitos del calendario. El valor que se le dé a lo que celebramos ya es algo que entra en el terreno personal.

Sin embargo, de lo que ya no estoy tan seguro es de si será «buena» para todos. No voy a dar ningún sermón, pero seguro que los lectores que se hayan acercado a esta columna saben a lo que me refiero. Solamente dejo para la reflexión una de las acepciones que marca el diccionario sobre el adjetivo bueno: Gustoso, apetecible, agradable, divertido… Y hay más significados, si juntamos «noche» y «buena», que nos acercan al espíritu religioso.

Habrá noche, sí. Y será la prolongación de un paréntesis que nos llevará hasta entrar de lleno en 2015, que se avecina movido. Yo espero que al menos perduren en el tiempo, lo máximo posible, las sonrisas y los venturosos deseos que tan alegremente soltamos en estos momentos. Y sobre todo que estas fiestas sean
más buenas que noches oscuras.

 

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