Archive for Noviembre, 2014

Escenarios de ayer y hoy

Jueves, Noviembre 27th, 2014

El progresivo declive del recinto ferial del Polígono Industrial de Maó es el reflejo del fin de una época para el tejido empresarial de la Isla. Sus instalaciones han ido perdiendo lustre y las glamurosas imágenes de las ferias internacionales de bisutería que le daban empaque, por poner un ejemplo, son ya parte de una historia arrastrada tanto por las dificultades económicas como por las nuevas fórmulas de comercialización que marcan el ritmo del mercado.

Así las cosas, el edificio que recibía engalanado de banderas a potenciales clientes de Menorca o del exterior está ahora bajo mínimos y con un futuro incierto. De hecho, si desde el área de Comercio del Govern no se reinventa el futuro de este ya veterano recinto, corre el riesgo de abundar en su obsolescencia y convertirse en un mamotreto más del paisaje menorquín.

Por contra, crecen otras ofertas de escaparates con un gancho potencialmente superior, como la iniciativa privada que se impulsa aprovechando el Pavelló Menorca o las infraestructuras públicas que se han desarrollado en Es Mercadal.

De forma recurrente, y desde hace no pocos años, se insiste en el atractivo de la Isla como escenario para albergar convenciones y otro tipo de grandes eventos. El mismo PTI contemplaba la creación de un palacio de congresos en Ciutadella al objeto de contribuir a la tan cacareada desestacionalización.

Hoy la realidad se mueve entre las dificultades de movilizar al entramado social con una esperanza de que la inversión expositora tenga un retorno y salvar el problema del transporte aéreo para que esta tierra no quede tan lejos.

Si el recinto ferial de POIMA no tiene más recorrido, y a la espera de otras soluciones, habrá que apoyar a las personas o empresas que lo intentan por otras vías.

Vocación política

Miércoles, Noviembre 19th, 2014

Confieso que me ha sorprendido el número de personas interesadas en entrar en política, más 700 en la Isla, según informa este diario. Y más cuando no hace mucho los ciudadanos eran reacios a militar en unos partidos que se las veían y deseaban para completar las listas con las que concurrir a unas elecciones. Tradicionalmente, se movilizaban los militantes que querían escalar posiciones con la aspiración de optar a un cargo público que daba notoriedad, y además, en no pocos casos, una forma de ganarse la vida. Evidentemente no se puede generalizar, aunque los puestos de salida están muy cotizados.

Pero el descrédito en el que  ha caído la clase política, principalmente por los numerosos casos de corrupción, unido a la corriente de opinión que piensa que se ha de romper con el tradicional bipartidismo, encarnado en el PP y PSOE, ha originado esta necesidad de promover un cambio. Se ha pasado de la indiferencia al compromiso social que apuesta por la urgencia de acometer un revulsivo que regenere la democracia.

Este fenómeno se ha traducido en la aparición de opciones alternativas, principalmente vinculadas a la izquierda, que se sustentan en los movimientos surgidos del descontento. Ante este empuje, populares y socialistas han visto cómo sus cimientos se tambalean. No obstante, ambas formaciones siguen contando con un amplio número de fieles tras los que se atrincheran.

Además, en cada convocatoria a las urnas hay una oleada de nuevos votantes. Jóvenes que analizan la realidad de una forma diferente, que padecen un futuro incierto y que reclaman soluciones diferentes a los nuevos problemas a los que se enfrentan.

Si algo ha tenido de bueno esta decadencia de las formas tradicionales de ejercer la política, es que el llamado pueblo quiere ser protagonista en la transformación del sistema.

Entre el ruido y el silencio

Jueves, Noviembre 13th, 2014

El silencio es el reverso del ruido. ¿Cuál es más ensordecedor? Depende de nuestros sentidos y de la capacidad que tengamos de discernir qué retumba más en nuestra consciencia.

En estos momentos, estamos  inmersos en una actualidad atronadora que nos sacude a diario y que oculta silencios igualmente sonoros. Los innumerables casos de corrupción o la consulta soberanista que se ha celebrado en Catalunya rugen cada día y crean indignación y sentimientos encontrados. La realidad es la que es y está bien que se genere debate y opinión en una sociedad castigada y agotada por la crisis, que genera desorientación y falta de confianza en los cimientos que nos sustentan como Estado de derecho. Si nos instalamos en este nivel hablamos, entre otras cosas, de ruido.

Pero también hay silencios que emergen a la superficie de forma cíclica y que son puyas a los oídos sordos. Éste es el caso del informe FOESSA que advierte de que casi tres de cada diez personas de Balears se halla en riesgo de pobreza y exclusión social. Son víctimas que incomodan, que dejan al descubierto las vergüenzas de un sistema económico que golpea al más débil y que permanece involuntariamente oculto bajo la alfombra de futuro prometedor.

Son hombres y mujeres que se convierten en números de una estadística que en Menorca ni  existe.

¿Cuántos pobres hay? No lo sabemos, pero organizaciones como Caritas atienden a un colectivo numeroso que está en el límite y que a duras penas sobrevive gracias a la solidaridad y la cohesión familiar.

El informe FOESSA ha dado la voz de alarma. Mientras la pobreza forme parte de una realidad silenciosa sin resolver, será un fracaso colectivo.

Bolsillos vacíos

Miércoles, Noviembre 5th, 2014

El conseller balear de Hacienda y Presupuestos, José Vicente Marí, ha declarado en el Parlament que el Govern quiere que  los ciudadanos tengan más dinero «en sus bolsillos». Era su defensa a la reforma fiscal del Ejecutivo autonómico.

Pero como todo tiene sus matices, uno se pregunta cuándo se producirá este milagro que se anuncian desde diferentes ámbitos macroeconómicos. Las declaraciones del conseller coincidían el mismo día en el que se hacían público los datos del paro (que como siempre se mueven entre el triunfalismo y las críticas a la precarización del empleo) y la lista Forbes de las grandes fortunas de España (a estos privilegiados siempre les va bien). A todo ello habría que añadir la reciente noticia de que todos los bancos españoles han aprobado los test de estrés (hablando en plata, que ya no les va tan mal).

Y en estas estamos. La mayoría esperamos tener más dinero «en nuestros bolsillos», pero lo que se mueve en las alturas está tardando en hacerse realidad.

No hay que negar que la crisis de los últimos años nos ha sumido en un agujero del que es difícil salir. Pero lo que molesta al personal es que la situación va mejorando -si nos creemos los indicadores económicos- de forma vertical: de arriba abajo. Y de momento, a pie de calle la percepción es que no estamos para tirar cohetes de alegría.

Por ello, por mucho que nos quieran animar la realidad es la que es. El consumo no mejora. Es la pescadilla que se muerde la cola. Si la economía familiar está bajo mínimos el dinero no fluye y el colapso se prolonga en el tiempo.

Ante este panorama el comportamiento de los contribuyentes es ejemplar. Indignación, sí y mucha si añadimos la marea de los casos de corrupción.

Más pronto que tarde el pueblo hablará.