Archive for agosto, 2014

La espera que desespera

viernes, agosto 29th, 2014

El proyecto de la estación de autobuses de Ciutadella está empezando a adquirir la categoría de misterios sin resolver, como lo fue en su día el ascensor del puerto de Maó, solo por citar un ejemplo de la larga lista de obras que se pierden en el limbo de los años (por no decir décadas). Pasa el tiempo y ninguno de los equipos de gobierno local, insular y autonómico de distintos colores políticos ha sabido resolver una de las necesidades de la ciudad de Ponent. El hecho de que el principal municipio turístico de Menorca, y uno de los más importantes de Balears, no tenga una estación que ofrezca un servicio digno a los miles de turistas que van a disfrutar in situ de las maravillosas postales o fotografías/vídeos que se difunden como pólvora por las redes sociales solamente puede calificarse de una manera: tercermundista.

El culebrón que se ha desarrollado a la hora de elegir una ubicación, los cambios de criterios y ahora las alegaciones que se avecinan ante la decisión municipal de apostar como emplazamiento la vía perimetral empieza a ser muy cansino. Y lo peor es que de momento no se sabe de dónde saldrá el dinero -1,4 millones- para hacer la infraestructura.

En Maó hace nueve años que se cuenta con un moderno edificio para acoger los autobuses, pagado por el Govern del Pacte. ¿Qué pasa entonces para que Ciutadella reciba este trato discriminatorio? En mi opinión, no se lo merece. Tanto el Consell como el Ejecutivo de Bauzá deberían tomar cartas en un asunto que además se suma a otras cuentas pendientes.

¿Hacemos una lista?: Desalinizadora, duques de Alba, Estación Marítima, Teatre des Born…

El exalcalde José María de Sintas se quejaba amargamente de que la Comunidad Autónoma maltrataba a Ciutadella. A la vista está que no andaba muy equivocado. Empieza a ser hora de pasar de las palabras a los hechos.

Nuestro pequeño mundo

viernes, agosto 29th, 2014

Hace unos días estaba en la playa ensimismado mirando el ir y venir
del oleaje cuando de pronto se oyeron unos gritos de una mujer que pedía ayuda porque a su hija se la llevaba la corriente. No era el día más propicio para nadar y, como se dice, el mar es traicionero. En un visto y no visto, además de los socorristas se lanzaron al agua varios bañistas de distintas nacionalidades para auxiliarlas. Afortunadamente, el incidente se quedó en un susto y la cala recobró la calma.

Poco después, un turista se sentó cerca de mí y desplegó un diario. Como soy cotilla por naturaleza me fijé que estaba concentrado en las páginas internacionales, donde las noticias son un cúmulo de desgracias. Fue entonces cuando pensé que en esta isla que navega por un Mediterráneo tranquilo estamos demasiado centrados en nuestros problemas endémicos y fácilmente nos olvidamos de que más allá de este pequeño mundo hay vida o, mejor dicho, muy mala vida. Por ello testimonios como la de la ONG Pescadores por Senegal impulsada por la menorquina Herminia Arellano nos han de hacer reflexionar.

Esta mujer residente en Llucmaçanes ha actuado como los bañistas citados al principio de este artículo que no dudaron en prestar su auxilio. Ella, junto a su familia, se ha zambullido en una parte de este continente que es el patio trasero y la vergüenza de los países ricos del llamado Primer mundo. Su trabajo solidario se desarrolla respetando la dignidad de las personas a las que ayuda para cubrir las necesidades básicas de la zona rural donde viven.

Es verdad que en la Isla también hay mucho trabajo por hacer. Pero más allá de nuestras interminables discusiones bizantinas y localistas, Herminia nos recuerda que hay gente que se está ahogando en un océano de miseria.

Un ‘gran hermano’ para los incívicos

viernes, agosto 29th, 2014

Por cuestiones de horario laboral me suelo librar de una de las tareas domésticas: tirar la basura y reciclar los residuos que generamos en el ámbito familiar. Sin embargo, de vez en cuando sí que me toca ir al punto de recogida selectiva que desde hace tiempo tiene una cámara de vigilancia. Está cerca de Sa Garrigueta, en Sant Lluís. De forma  inconsciente suelo mirar al artefacto que comprueba que actúo correctamente. La verdad es que me da igual, porque no creo que la grabación despierte mayor interés en la sala de máquinas. Cumplo con las normas establecidas y tampoco me preocupo de si alguien considera que mi atuendo no es el más adecuado (no soy una celebrity que vaya a ser presa de la prensa del corazón).

Todo esto viene a cuento porque hace poco tuve que soportar las quejas de un conocido por la instalación de puntos de ‘videovigilancia’ en Maó. Yo le repliqué que también hay sistema de radares o controles de alcoholemia… Añadí que si se adoptan estas medidas es porque hay personas que no actúan de forma cívica. En definitiva, le repliqué que no creo que haya una intención de crear un gran hermano. «Los que fallamos somos nosotros» le dije. Me miró con cierta condescendencia y me soltó «qué ingenuo eres, todo se resume en un afán recaudatorio». Es verdad que a veces la Administración se suele pasar un pelín, pero como no nos poníamos de acuerdo lo dejamos ahí.

Pocos días después, circulando por la Carretera General entre una caravana de coches, un vehículo desbocado realizó un adelantamiento temerario que a punto estuvo de terminar en una colisión en cadena. Entonces, recordé la citada conversación y lamenté que no hubiera una cámara que identificara al conductor. A nadie le gusta que le vigilen, pero por desgracia hay mucho incívico suelto. Y gracias a ellos tenemos este gran hermano.

 

Por un abrazo del mar

viernes, agosto 29th, 2014

En verano somos muchos los que como Alberti nos sentimos marineros en tierra. Así que cuando el sol deslumbra el día acudimos a la orilla del mar para disfrutar del rumor de las olas que nos acunan mientras el tiempo se diluye.

Sueñas con gobernar ese velero que navega por el horizonte y quizás, por un momento, añoras la comodidad de tener una piscina en un jardín de verde césped. Pero todo cambia en el instante que tu cuerpo se transforma en color azul.

Sin embargo, ahora abrazar un trozo de costa no es tan fácil. El arenal que nos sumerge en el infinito tiene demasiadas trabas que superar. Estamos en la llamada temporada alta y hacerse con una parcela de arena o un número de olas no es fácil.

Las playas están parceladas con diversos tipo de concesiones. El aumento de la presión humana hace que al final uno tenga dudas de si la toalla en la que está sentado es suya o del vecino de color rojizo que comparte un espacio poco dado a la intimidad. También se disputan batallas marinas por los derechos de uso de un Mediterráneo que es común pero que todo el mundo considera suyo e incluso terrestres para poder aparcar los coches cuanto más cerca mejor. Y ello pasa porque nuestras aguas son un negocio donde las familias, parejas o lobos solitarios se asoman a un balcón con vistas.

El mar y sol sigue siendo un poderoso imán. Lo comprobé el pasado fin de semana. Las playas del sur estaban cerradas al baño, pero las orillas estaban llenas de gente.

Las calas menorquinas necesitan que julio y agosto no sean solo una caja registradora, sino un complemento más de la oferta turística (llevamos décadas diciendo lo mismo).

Albertí dejó escrito: «¿Qué estás pensando, mar, de los veraneantes?». Y nosotros ¿qué pensamos?

Conformes y sin perdón

viernes, agosto 29th, 2014

Es curioso. Me refiero a cómo aplaudimos la solución a un problema
que nos ha castigado durante años fruto de la incompetencia de la Administración correspondiente. Cuando años –e incluso décadas después– se hacen los deberes pendientes todo el mundo parece felicitarse en vez de pedir perdón.

Este martes se anunció desde el Consell que una planta potabilizadora reducirá el nivel de nitratos del agua de Es Castell. Perfecto, por fin se avanza para resolver el suministro del líquido elemento que no sirve para beber y que produce picores cuando te duchas (supongo que para cocinar vale, ¿o no?).

Nada que objetar e incluso felicitar a las personas o departamentos
que han decidido poner fin a un culebrón hídrico. Sin embargo, se lanzan al viento las bonanzas del proyecto sin acordarse de que el paganini de turno no sabe si reír o llorar. Me explico. Los residentes en Es Castell están cansados de quejarse de la mala calidad del agua potable. Como el tema estaba enquistado, la única opción era comprar botellones en los establecimientos comerciales. Eso sí, en este municipio -como en el resto que tienen inconvenientes similares- hay que pagar por lo que no puedes utilizar/disfrutar por derecho. Por cierto, ¿alguien se acuerda de la desalinizadora de Ciutadella?

El pueblo suelta la pasta para cumplir con los impuestos directos, indirectos, tasas e impuestos… ¿Y qué  recibimos a cambio? Pues un trabalenguas tipo: “La parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte” (Hermanos Marx dixit).

Insisto, el anuncio de la construcción de la potabilizadora de
Es Castell es una buena noticia. No obstante, a mí me falta el
“perdón por los daños y años…”, sea culpa de uno u otro.

Vale, ¿y ahora qué?

viernes, agosto 29th, 2014

José Ramón Bauzá se ha indignado tras conocerse que la comunidad autónoma aporta anualmente al Estado 1.483 millones de euros más de los que recibe. Tiene razón y más si se analiza desde el punto de vista de los menorquines, sometidos a una doble insularidad desde el origen de los tiempos. Damos solidariamente, pero ¿qué recibimos a cambio? La respuesta es sencilla: muy poco. De hecho, hay que asumir la realidad. Históricamente a los gobiernos Central de turno (PSOE/PP) no les importamos nada. Mucha palabrería – sobre todo en periodo electoral- y escasos hechos. Si alguien piensa lo contrario que antes mire cuánto le cuesta un billete de avión.

José Ramón Bauzá ha expresado su malestar, como lo hicieron los que le precedieron en el cargo. Las palabras del president son contundentes: «Los ciudadanos de Balears están siendo maltratados por el Gobierno de Madrid». Un discurso que perfectamente es defendible y puede ser apoyado por el resto de fuerzas del arco parlamentario. Es rendirse a una evidencia. ¿Quién se atrevería a discutir una sentencia de este calado: «No queremos ser más que nadie, pero tampoco menos que nadie»?. Son palabras del Molt Honorable, aunque podrían estar selladas con fuego por parte de los líderes del PSOE-PSIB, Més, IU, Podemos… E incluso por cualquier asociación de vecinos de Maó o Ciutadella.

Tras conocer el resultado de las balanzas fiscales nos hemos indignado y protestado con caras serias a lo Mel Gibson en «Braveheart». Los gobiernos del Pacte de Francesc Antich o los de Jaume Matas (mejor no meneallo) también se pusieron corajudos ante Aznar, Zapatero o Rajoy. Pero, ¿de qué ha servido tanta pataleta? De nada. Bauzá se queja, pero (como los anteriores) pronto nos pedirán su voto para el jefe de Madrid.