Archive for julio, 2014

¿Cuántas ‘menorcas’ hay?

jueves, julio 17th, 2014

Personalmente creo que a la pregunta que encabeza este comentario la respuesta es: Tantas como personas que residen en la Isla. Partiendo de esta premisa no es extraño que sea difícil consensuar determinadas actuaciones que tienen que ver con el presente y futuro de un territorio pequeño y frágil ante las propuestas de cambios que continuamente se realizan sobre el modelo que sustenta la base de nuestra economía. Y por descarte, ésto nos lleva al turismo y a las orillas de la oferta complementaria. Si un empresario emprende una aventura en otro tipo de sector relacionado con la industria, por ejemplo la fabricación de calzado, se va a un polígono y Santas Pascuas. Pero ¡ay! cuando hablamos de abrir puertas al campo y playa.

Poco antes de escribir estas líneas observé como un avión abandonaba nuesta Roqueta. No es aventurado pensar que en él viajaban turistas que ya habían concluido sus vacaciones. ¿Qué impresión se llevaban de nuestro producto?

Es curioso, pero tengo la impresión de que las mayores polémicas sobre lo que está bien o mal de la postal de la Reserva de la Biosfera se avivan en verano, quizás por la tensión añadida de lo que entra en la caja registradora.

Volviendo al principio, las opiniones sobre lo que hay que hacer o deshacer son encontradas. Es como aquella sentencia que reza: Si te cubres la cabeza, te destapas los pies. ¿Solución?

Citemos dos ejemplos recientes. Por una parte desde el Consell se quieren iluminar determinadas joyas arqueológicas y el GOB se apunta al Starlight. Otro caso: Se promociona el Camí de Cavalls y la presión humana puede perjudicar esta histórica senda.

Lo único claro es que hay una  unanimidad de lo que no queremos (léase Magaluf), pero no hay acuerdo en lo que deseamos. Y así llevamos…

El valor del silencio

jueves, julio 17th, 2014

Nuestros compañeros (y amigos) del departamento de maquetación de «Es Diari» suelen poner un texto falso en las páginas que los periodistas o columnistas tenemos que rellenar. De esta manera, nos marcan el territorio del cuerpo, tamaño y estilo de las palabras. Un ejemplo típico es recurrir a un clásico como el Lorem ipsum dolor… Pero hay variantes para todos los gustos. Pero vayamos al grano. Un día me encontré como titular «El valor del silencio». No sé si era de un artículo anterior o una referencia bibliográfica, pero me gustó. Ayer lo recordé cuando Pedro J. Bosch agradecía el merecido homenaje que le rindió Editorial Menorca por sus 50 años de  colaboración ininterrumpida con este periódico. Bob dijo, entre otras cosas, que su paso por el Ateneu le había enseñado a escuchar y a valorar todas las opiniones que se vertían desde el respeto. La receta del médico/periodista es simple: Escuchar, formarse, reflexionar y luego hablar o escribir.

En un tiempo en el que hay demasiado ruido, en el que todo el mundo opina de todo (pero no siempre con criterio) y que sabe de todo (la ignorancia es muy atrevida) hace falta más que nunca «El valor del silencio».

Lao-Tsé sentencia: «El hombre que sabe no habla, el hombre que habla no sabe», reivindicando que muchas veces es mejor mantener la boca callada. De charlatanes vamos sobrados. Lo que faltan son personas que tras el silencio dejen huella con su palabra.

Hay que evitar la mancha de Magaluf

jueves, julio 10th, 2014

Hay tantos tipos de turistas como formas de disfrutar de las ansiadas vacaciones como personas. Cada uno tiene en mente la manera de pasar esos días en los que la rutina diaria se rompe ante un horizonte en el que el principal objetivo es desconectar y efectuar actividades que uno no puede practicar durante el resto del año o sumergirse en el dolce far niente.

Claro que todo varía si tienes o no trabajo. Igualmente, están las variantes de quedarse o pirarse de la Isla o pillarlas fuera del periodo veraniego.

Para concretar centrémonos en el estío como imaginario ideal de playa o campo, aderezado de unas dosis de cultura y lo que ahora viene a denominarse turismo activo. En este punto, la palabra mágica desde el origen de los tiempos para los destinos como Menorca y a nivel general es la calidad.

Es reconocido que nuestra Roqueta tiene una impronta diferenciada a las marcas que ofrecen Mallorca, Evissa y Formentera. De hecho la persona que quiere visitar Balears ya tiene una idea preconcebida de lo que se encontrará en cada lugar (aunque siempre hay despistados). Vamos que somos islas hermanas pero no iguales. Y los menorquines, no digo nada nuevo, tenemos una oferta envidiable Sin embargo, en los últimos días Balears tiene una mancha que es como las de tinta, difícil de quitar: Magaluf y vergonzantes hechos que este año se han superado y dañado la imagen de Mallorca (y quién si sabe si al resto). A mi juicio, la secretario de Estado de Turismo, Isabel Borrego, ha acertado al afirmar que éste es un tema más de «concienciación que penalización».

Afortunadamente, aquí no pasa lo de Magaluf, pero puede servir de ejemplo del camino equivocado. Y aunque no sean casos similares, sí que se puede pedir  seny en el creciente abuso de alcohol y la falta de civismo en nuestras fiestas patronales.

Dimitir en un mar de emociones

viernes, julio 4th, 2014

En un país en el que el verbo dimitir parece que no existe, el anuncio del alcalde de Ciutadella de abandonar su cargo desató ayer un terremoto de emociones, que se plasmaron en un torrente de reacciones a favor y en contra de su decisión. No solamente opinaron los políticos, sino que esta vez la voz del ciudadano de a pie fue la protagonista e inundó  internet de sentimientos encontrados.

José María de Sintas es una figura que no deja indeferente a nadie. No es el político gris que pasa de puntillas por la política. Gustará más o menos, pero habla claro y dice lo que piensa (equivocadamente o no). De hecho, no pocas veces ha incomodado a su partido al salirse de las costuras de la habitual disciplina de partido. Ello le ha generado tanto simpatías como antipatías. Él lo sabe y desde hace tiempo era ambiguo al manifestarse sobre su posible presencia en las listas de las próximas elecciones.

Ha tenido que torear mucho a la hora de gobernar en minoría un Ayuntamiento convulsionado por los continuos problemas y escaceses económicas, con unos compañeros de viaje que, en ocasiones, no han dado la talla.  A todo ello hay que sumar una punzante oposición y la sensación de que las administraciones superiores gobernadas por su propio partido no han acudido a su rescate

En estos momentos, el «Chiqui» fuerte y osado afirma que no se siente con fuezas para seguir tras las convulsas fiestas de Sant Joan de este año, con el triste episodio del fallecimiento de una mujer.

El alcade reconoce que los palos recibidos han menguado su ilusión y que lo mejor que podía hacer era asumir la responsabilidad política «de lo que se ha hecho mal».

Desde el PP se intenta que cambie de opinión. ¿Quién sabe? Ayer pesó más la desazón que sentía como persona que como cargo público.

 

¿Cómo se celebra una fiesta?

viernes, julio 4th, 2014

La verdad es que no es fácil contestar a la pregunta que encabeza este comentario y más si hablamos de las fiestas de Sant Joan. Todo tiene sus matices si partimos de las criticas generalizadas a la masificación que inunda Ciutadella durante sus días más grandes del año.

Hoy en día cualquier tipo de celebración multitudinaria que desborda las emociones y los sentimientos de las personas -sea la consecución de un título de un equipo de fútbol o una manifestación en contra o a favor de algo u alguien- suele tener como protagonistas a individuos que se salen de los márgenes pacíficos. Aunque sean una minoría suelen cobrar más protagonismo que la mayoría por las repercusiones negativas de sus actos.

El efecto llamada de las fiestas de Sant Joan es difícil de controlar, salvo que haya un consenso -para mí utópico- de cerrar puertas. Además una concentración masiva en un determinado espacio tiene, evidentemente sus riesgos, pero ¿es un mal en sí mismo?

Personalmente, creo que el problema va más allá y entronca con el comportamiento cívico, el respeto hacia los otros y los valores morales que campan en la sociedad actual. Aquí no hay una película de buenos (autóctonos) y malos (forasters), sino la responsabilidad del comportamiento personal. El injustificable exceso de bebida -incluidos menores de edad- y la agresividad que se genera cuando el raciocinio se diluye por los sumideros de la estupidez son temas realmente preocupantes y que también afectan, aunque en menor escala, a las celebraciones de otras poblaciones.

La salvaguarda de la esencia de las fiestas de Sant Joan creo que pasa más por la preocupante falta de educación y cultura con mayúsculas. Definitivamente, han retrocedido ante el avance de los nuevos bárbaros.