De fiestas y copas

La escena se repite en cada una de las fiestas populares del verano: mayores, jóvenes y no pocos menores de edad abusando del alcohol. Hace ya unos años, la asociación AMUR, acuñó acertadamente el eslogan “L’alcohol no és el centre de les festes”, pero lamentablemente la permisividad social ha hecho que el mensaje no calara hondo. De hecho, esta misma semana, el Servei Coordinador de Drogodependències del Consell ya ha advertido que el alcohol es la droga con mayor demanda de ayuda. Pero los excesos no solo se producen durante las celebraciones estivales, sino que también tienen su reflejo en los partes policiales que dejan constancia del sorprendente número de personas que dan positivo en los rutinarios controles de alcoholemia que se realizan a lo largo de todo el año. Si a todo ello le sumamos el creciente fenómeno del botellón, el panorama no es muy alentador.

La principal responsabilidad sobre este problema recae en la educación que se recibe en la familia y en el ejemplo que perciben los menores. Por otra parte, se han de intensificar las campañas institucionales y de asociaciones relacionadas con el ámbito juvenil.

La viñeta de Yeti que publicamos hoy en nuestra sección “Humor menorquí” invita a la reflexión.

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