El doctor Zebra

Uno de mis hijos destaca por tener una curiosidad desbordante, que a veces pondría en apuros hasta la mismísima Enciclopedia Británica. Suele ocurrir a la hora de comer -momento en el que la televisión está vetada- cuando de repente saltan preguntas como las que siguen: ¿Cómo funciona un acelerador de partículas?, ¿quién inventó la tostadora?, ¿qué le pasaría a un hombre que fuera engullido por un agujero de gusano?, ¿por qué la mesa se llama así y no silla, y la silla, sofá? Los temas son variados y propios de una tertulia de Punset, pero frente a un plato de espaguetis.

El otro día intenté sorprenderle y le comuniqué que había fallecido George Charlesworth. ¿Sabes quién era? Ante la negativa, solté con cierto aire de sabiondo: un ingeniero físico británico que inventó los pasos de peatones. Seguimos comiendo. Mientras él procesaba la información, al que le asaltaron las preguntas fue a mí. Yo no tenía ni idea de la existencia de esta persona que se dedicó a resolver los problemas de tráfico con el objetivo de salvar vidas. Leyendo el obituario del popularmente conocido como “Doctor Zebra”, empecé a pensar en toda aquella gente que ahora mismo está en un laboratorio o en un taller trabajando en beneficio de sus conciudadanos. Sin duda, destacan los grandes descubrimientos científicos, pero también están todos aquellas cosas que nos hacen la vida más agradable. Por ejemplo, el lavaplatos o la mortadela. Ah! ¿quién los inventó?

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