¿Te ayudo, cariño?

Mujer, no planches ahora, que ahora hace mucho calor; ya lo harás más tarde”. Perlas como ésta siguen vigentes en pleno siglo XXI, por muy increíble que parezca. Son restos de un machismo rancio que se hunde en la propia historia de la Humanidad. Afortunadamente, las nuevas generaciones han ido cambiando y se ha avanzado en la igualdad entre sexos. Pero todavía queda mucho camino por hacer. Un  ejemplo de que se han dado pasos, pero no los suficientes se podría resumir en otra frase también bastante común: ¿Te ayudo, cariño?

Toda generalización implica injusticias, porque siempre hay hombres que tienen claro el concepto de lo que es compartir las tareas del hogar. Pero la realidad, como demuestra el estudio de la Fundación Gadeso que publicamos en nuestra edición de hoy, dista bastante de ser la ideal. La carga sigue recayendo principalmente sobre la mujer, lo que además es un serio obstáculo para poder conciliar la vida familiar y laboral. Ante este problema, la receta se resume en potenciar un cambio de mentalidad a través de la educación.

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