¿Quién puso la butaca?

Hay innumerables edificios que entre sus paredes guardan misterios que han llenado libros de la España mágica. En Menorca tenemos como ejemplo clásico el Hotel Almirante de Es Castell, donde la leyenda dice que habita el fantasma de uno de sus huéspedes más ilutres, Cuthbert Collingwood, comandante en jefe de la Marina Real Británica en el siglo XVIII. Hay algunos casos más, pero esta semana se ha descubierto uno nuevo: la butaca relax del despacho de Presidencia del Consell. Una de las primeras órdenes del nuevo presidente insular, Santiago Tadeo, fue decir: “Eso fuera de aquí”. Lo que no dijo es dónde la han llevado. Su antecesor en el cargo, Marc Pons, explica que “cuando llegué ya estaba en el mobiliario” , añadiendo que no se ha desgastado en absoluto (dando a entender que, si está nueva, ni él ni Joana Barceló la utilizaron). ¿Entonces qué hacía allí? Se dirá que cuando se decora una casa siempre se pone algo de diseño y en este caso fue un mueble antiestrés, por si acaso. Vale, pero quién lo decidió y cuánto costó. Habrá que llamar a Iker Jiménez.

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