Móvil rebozado

Gracias a los teléfonos móviles podemos enterarnos de que la persona que tenemos al lado – y a la que no conocemos de nada – ha ido al dentista, o que llegará tarde a casa e incluso seguir al detalle como se cierra una negociación comercial. Pasa en el supermercado, en la sala de espera de una consulta médica o en plena calle. Pero también en la playa.

Punta Prima. A mediodía el calor aprieta y el personal disfruta del sol y del mar. Al rumor de las olas, el alegre griterío de los niños y los graznidos de las revoltosas gaviotas, unos se tuestan, otros leen, hay quien se funde con el paisaje y… una joven pareja comparte su primer día en la Isla con sus amigos, familiares y, por su puesto, con todos los que estamos allí. Móvil en mano, ambos tiran de agenda para relatar en tiempo real, fotografías incluidas, lo bien que se lo están pasando. Que si la habitación está super bien, que están en la playa, que van a ir a cenar a Ciutadella… La audiencia se entera de que son de Barcelona. También se intercambian sus aparatos de última generación para mantener una múltiple conferencia. El tiempo pasa y él se conecta a un diario deportivo y comenta algo de un fichaje. El trajín no cesa hasta que a ella se le cae el iPhone, que queda literalmente rebozado. Drama. Recogida de los bártulos y al hotel. Lo siento, pero los demás recobramos la paz.

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