Ocultos en la ciudad

En Maó residen algo más de 29.000 personas. Vale que no es una cifra espectacular y que todos juntos no llenarían la mitad del aforo de muchos campos de fútbol de Primera División, pero no es una cifra despreciable y difícilmente tanta gente puede hacerse invisible por mucho que David Copperfield se empeñara en ello. Sin embargo, nos encontramos con que la ciudad oculta a sus habitantes o sus habitantes se ocultan de la ciudad. El resultado de tan extraño fenómeno es que los dos polos de atracción y de reunión que han funcionado como tales a lo largo de la historia, el casco antiguo y el puerto, se están vaciando de vida, básicamente cuando el sol deja paso a la luna. Se habla de crisis, migraciones al extrarradio, especulación, errores urbanísticos … y así llevamos años hablando de lo enfermo que está el paciente y anunciando remedios hasta ahora fallidos. ¿Cuántos planes y proyectos se han presentado para potenciar la conexión entre la ciudad y baixamar?

Las pociones mágicas no existen y la realidad es la que es. Albert Einstein decía que la formulación de un problema es más importante que su solución. Quizás habría que empezar por ahí.

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