Por tierra, mar y…

Ahora también por el mundo subterráneo. La iniciativa del Ayuntamiento de Ciutadella de convertir las cuevas de Cala Blanca en un foco de atracción de visitantes, supone una novedosa oferta en el difícil camino que está iniciando la Isla para poner en el mercado productos que contribuyan a remontar la crisis del sector turístico y a fomentar la desestacionalización. Algunos ejemplos: por tierra se trabaja con el Camí de Cavalls y en el “parque temático” arqueológico, mientras que en el litoral las estaciones náuticas tienen la misión de aglutinar las actividades de ocio relacionadas con el mar.

La idea del cambio de modelo parece que ha calado, con más o menos matices, pero los frentes abiertos son muchos. Se ha tardado en reaccionar y en estos momentos se van amontonando propuestas, que además tienen el problema añadido, y mayúsculo, de que hay que buscar financiación en tiempos de carestía. Sin euros no hay paraíso vacacional.

Francesc Antich y Joana Barceló dejaron claro ayer en FITUR su apuesta para que el sector servicios sea el motor económico de Balears. Se aventura mucho trabajo por delante, porque no sólo hay que vender algo nuevo. También se ha de renovar el envoltorio de todas estas ideas: infraestructuras y establecimientos de calidad y competitivos.

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