Reír para no llorar

La gente tiene más necesidad de divertirse”. Lo afirmaba ayer el humorista Joaquín Reyes, en una entrevista concedida a esta diario. De hecho, apuntaba que en tiempos de crisis es más fácil hacer reír a la gente. Y no le falta razón. El personal busca evadirse de la triste realidad que nos envuelve. Ya lo decía el polifacético artista Pedro Ruiz: “Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros”.

Y en estas estamos intentando reír para no llorar. La oferta es amplia. Va desde espectáculos de calidad como pueda ser el de Joaquín Reyes al fútbol, pasando por la telesteban (Belén). También consuelan una buena película o un libro; irse a pescar o buscar setas. Sobre gustos no hay disputas. El peligro es que en esta huída nos alejemos demasiado hasta quedar varados en un mundo irreal.

Nada es nuevo. Los emperadores romanos utilizaban el “Panem et circenses” (pan y circo) para mantener distraído al pueblo de los problemas cotidianos. Hoy se utilizan otras armas.

Naturalmente que es bueno hacer un “kit kat” para desconectar. Pero también hay que saber regresar y encarar, con humor incluido, este día a día que nos toca vivir. Y si dentro de nuestas posibilidades podemos hacer algo para cambiarlo, mejor que mejor.

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