Archive for noviembre, 2010

El estuche de César

martes, noviembre 30th, 2010

El estuche de un niño suele ser, más allá de su utilidad escolar, como el armario de la película “Las Crónicas de Narnia”, una puerta abierta a la fantasía e imaginación que se despliega a través de lápices, rotuladores o bolígrafos.

Al inicio del curso el estuche se prepara con esmero y los distintos materiales brillan afilados, bien pertrechados de tinta y con gomas de borrar impolutas. A medida que avanzan los meses van cayendo piezas y el desgaste hace mella en muchas de las unidades. Pero el plumier sigue ligado al niño, ya sea para acabar un trabajo de mates o para pintar un pokemon.

César también tenía un estuche, en el que no faltaban los clásicos bics y una goma con su nombre para evitar equivocaciones en la clase (como se hace con los libros, abrigos o chandals). Posiblemente jamás se sabrá qué fue lo último que escribió o pintó. Quizás alguna recreación de las historias del ninja adolescente Naruto, del que era fan.

César tenía nueve años y casi nada se sabía de él en la Isla. Ahora el estuche que le acompañó hasta el final nos ha descubierto su mundo y también su tragedia.

Otras huellas sonoras

lunes, noviembre 22nd, 2010

La contaminación acústica es uno de los males que acarrea la sociedad moderna. Aquí en Menorca la situación es mucho mejor si se compara con las grandes ciudades, pero precisamente los ruidos son más perceptibles en este entorno de tranquilidad que hemos heredado en la Reserva de la Biosfera. Por ejemplo, el tronar de los reactores es un derechazo a los tímpanos de los vecinos del Aeropuerto acostumbrados a la paz que se respira en las zonas escasamente pobladas.

Pero yo reivindico que la huella sonora que ha dibujado AENA para pacificar la zona (como se dice ahora en lenguaje chachi piruli) se aplique a otras realidades y decibelios que nos acompañan durante la jornada, y normalmente asociados a la mala educación. El catálogo es variado: berridos, motos alocadas, música o televisión que se comparte amigablemente con todo el vecindario… Pero también están las simpáticas obras que se alargan hasta el fin de los tiempos o la sinfonía variada para una noche de verano.

Como eslogan de convivencia propongo una frase de Beethoven: Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.

Universos paralelos

miércoles, noviembre 17th, 2010

En estos momentos, y si no me equivoco, en el subsuelo entre la frontera de Francia y Suiza están colisionando millones de protones, mientras en la superficie un montón de gente está tranquilamente tomando un café y criticando a Mourinho. Ocurre en el CERN, que es el Laboratorio Europeo de Física de Partículas, y en el que unos científicos están a punto de cruzar la puerta entre la realidad y la ficción. Lo han dicho sin pestañear. Las personas que están al mando del Gran Colisionador de Hadrones (lo siento por el palabro) pueden anunciar en 2011 que han descubierto mundos ocultos y dimensiones adicionales. Ahí es nada: un universo paralelo. ¡Y yo con estos pelos!

Lo primero que me vino a la cabeza al escuchar la noticia fueron multitud de escenas cinematográficas de “La máquina del tiempo”, “Star Trek” , “Contact”, o “2001”. Tras la emoción inicial empecé a dudar. ¿No será mejor no meneallo? A lo peor nos llevamos un disgusto o susto.

Ha pasado casi un mes y ya no me acordaba del tema hasta que leí la entrevista con Javier Sádaba publicada por este diario. Tras las reflexiones políticas del filósofo y los primeros disparates dialécticos de la campaña electoral catalana, concluyo que los universos paralelos ya están aquí. Algunos gobernantes o candidatos viven en una realidad y la gente corriente en otra.

Reír para no llorar

miércoles, noviembre 10th, 2010

La gente tiene más necesidad de divertirse”. Lo afirmaba ayer el humorista Joaquín Reyes, en una entrevista concedida a esta diario. De hecho, apuntaba que en tiempos de crisis es más fácil hacer reír a la gente. Y no le falta razón. El personal busca evadirse de la triste realidad que nos envuelve. Ya lo decía el polifacético artista Pedro Ruiz: “Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros”.

Y en estas estamos intentando reír para no llorar. La oferta es amplia. Va desde espectáculos de calidad como pueda ser el de Joaquín Reyes al fútbol, pasando por la telesteban (Belén). También consuelan una buena película o un libro; irse a pescar o buscar setas. Sobre gustos no hay disputas. El peligro es que en esta huída nos alejemos demasiado hasta quedar varados en un mundo irreal.

Nada es nuevo. Los emperadores romanos utilizaban el “Panem et circenses” (pan y circo) para mantener distraído al pueblo de los problemas cotidianos. Hoy se utilizan otras armas.

Naturalmente que es bueno hacer un “kit kat” para desconectar. Pero también hay que saber regresar y encarar, con humor incluido, este día a día que nos toca vivir. Y si dentro de nuestas posibilidades podemos hacer algo para cambiarlo, mejor que mejor.

De gaviotas y patos

jueves, noviembre 4th, 2010

Una bandada de gaviotas tiene la culpa de que hoy un pato migratorio o residente del parque natural de la Albufera des Grau viva cerca del mayor vertedero de Menorca.

Ocurrió hace treinta años. Un DC-9 estaba a punto de despegar del Aeropuerto cuando unos primos de Juan Salvador Gaviota que revoloteaban entre las basuras fueron absorbidos por las turbinas de la aeronave. Todo quedó en un susto, pero fue el principio de un largo culebrón que terminó con la decisión, en 1991, de ubicar la Planta Insular de Residuos en Milà. Ese mismo año se ponía en marcha la nueva central de GESA en el Cós Nou. ¡Menunda coincidencia! Dos instalaciones antipáticas y que nadie quería en su casa se instalaban a escasos kilómetros de una de la joyas naturales de Menorca, que ya había sido salvada de un sueño urbanístico de nombre Shangri-La. Poco tiempo después, la zona de Es Grau fue declarada núcleo de la Reserva de la Biosfera.

Ironías de la vida. Nuestro pato protegido vive hoy en la frontera de las dos industrias más vigiladas desde el punto de vista medioambiental. Así, en su deambular diario puede sobrevolar colinas de residuos y sortear molinos y chimeneas.

Han pasado los años y ahora Milà necesita crecer, como ya lo hizo en su día la GESA. ¿Y dentro de 20 años qué pasará?